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Triángulo de Oro

Foto: Douglas Perkins, CC BY 4.0

Frontera de tres países

Audioguía Triángulo de Oro (Sop Ruak)

Chiang Rai · 5 paradas · 60 min

La orilla donde el Ruak cae en el Mekong y se miran Tailandia, Myanmar y Laos: un antiguo cruce del opio que se vistió de oro con un Buda gigante y un museo real, frente a la cúpula de un casino laosiano sancionado por narcotráfico.

  • 60 min de audio
  • Mekong y opio

Mirador fluvial de Ban Sop Ruak, en el distrito de Chiang Saen de la provincia de Chiang Rai, donde dos ríos frontera dibujan tres países: el Mekong separa Tailandia de Laos y el Ruak la separa de Myanmar. El nombre «Golden Triangle» lo acuñó en 1971 un funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos al hablar del comercio del opio. Hoy la orilla tailandesa reúne el gran Buda dorado de estilo Chiang Saen levantado en 2004, el memorial por los 72 años de la reina Sirikit, el chedi en ruinas de Doi Pu Khao y el Hall of Opium, inaugurado oficialmente en 2005.

La orilla tailandesa ya no cultiva opio y vive del turismo, pero el negocio no se esfumó: solo cambió de margen. En 2023 Myanmar, al otro lado del estrecho Ruak, pasó a ser el mayor productor de opio del mundo, con unas 1 080 toneladas, y enfrente, en Laos, brilla la cúpula del antiguo casino Kings Romans, que el Tesoro de Estados Unidos sancionó en 2018 junto a su dueño como organización criminal transnacional.

Qué ver

  • Confluencia del Ruak y el Mekong — Tailandia, Myanmar y Laos a la vista desde la misma orilla
  • Phra Chiang Saen Si Phaendin — Buda dorado de 15 metros sentado en un barco-dragón, levantado en 2004
  • Cúpula dorada de Laos — El antiguo casino Kings Romans, sancionado por Estados Unidos en 2018
  • Wat Phra That Doi Pu Khao — Chedi en ruinas en lo alto de la colina, con vistas a la confluencia
  • Hall of Opium — Museo excavado en una ladera, con un túnel de relieves de unos 140 metros

En Ban Sop Ruak, en el distrito de Chiang Saen de la provincia de Chiang Rai, un río pequeño cae en uno enorme y con ese gesto dibuja tres países. El Ruak, estrecho y llamado así por una especie de bambú pequeño, separa Tailandia de Myanmar; el Mekong, mucho más ancho, separa Tailandia de Laos. Desde la orilla tailandesa se ven a la vez las tres márgenes, y esa confluencia es el Triángulo de Oro (สามเหลี่ยมทองคำ, Golden Triangle): un nombre que durante décadas fue sinónimo de opio, contrabando y ejércitos privados, y que hoy se lee en los letreros para fotos de la orilla.

La historia del Triángulo de Oro es la de un negocio que se movió de una orilla a otra. En 1949 miles de soldados derrotados del Kuomintang cruzaron de Yunnan a Birmania, tomaron el control de sus regiones fronterizas y enviaron casi todo su opio hacia el sur, a Tailandia. El nombre llegó después: lo acuñó en 1971 Marshall Green, funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos, en una rueda de prensa sobre el comercio del opio, aunque la explicación popular local lo deriva del opio como «oro blanco» y lo presenta como un nombre antiguo, y algunas obras lo atribuyen a la CIA. El más célebre de los señores del opio de la región, Khun Sa, no se rindió hasta enero de 1996.

La orilla tailandesa respondió con oro y con un museo. En 1988 la Princesa Madre Srinagarindra, madre del rey Bhumibol, creó el Proyecto de Desarrollo de Doi Tung de la Fundación Mae Fah Luang para dar otro sustento a los pueblos de montaña que vivían del opio y de la roza y quema. En 2004, para los 72 años de la reina Sirikit, se levantaron en la orilla elefantes, paneles dorados y un gran Buda dorado sentado en un barco-dragón; en 2005 se inauguró oficialmente el Hall of Opium, al norte del pueblo, y en el centro sigue abierto el pequeño House of Opium, un museo privado. El río también tiene su fiesta: en Songkran, el año nuevo de mediados de abril, la carretera de la orilla se llena de bidones de 200 litros con agua bombeada del propio Mekong para empapar a los coches que pasan, hasta provocar atascos.

Para saber qué ver en el Triángulo de Oro, la audioguía recorre la orilla en cinco paradas y 60 minutos: arranca ante el letrero de la frontera, sigue por el Buda dorado y los embarcaderos frente a Laos, sube a la colina de Doi Pu Khao y termina a la entrada del Hall of Opium. El hilo que las une es uno solo: esta postal de oro y río no es el final del imperio del opio, sino su máscara más reciente.

El estilo Chiang Saen de su Buda dorado tiene otro capítulo en Wat Phra Kaew, en el centro de Chiang Rai, donde en 1434 apareció el Buda Esmeralda. Camino de vuelta, a las afueras del norte de la ciudad, queda la Casa Negra de Thawan Duchanee.

Tres países y un nombre de 1971

Golden Triangle

Resumen de esta parada

El recorrido arranca en la calle principal de Ban Sop Ruak, donde un pilar de referencia fronteriza, arcos, miradores para foto y varios letreros marcan el «corazón» del Triángulo de Oro. Es el punto de las fotos de frontera, y con razón: desde la orilla, a un lado corre el Ruak, estrecho, con Myanmar en la otra margen; enfrente, al otro lado del ancho Mekong, empieza Laos. Dos ríos frontera, tres países y una sola mirada.

El letrero guarda una historia menos evidente que el paisaje. La tradición popular cuenta que el nombre viene del opio, el «oro blanco» de estas montañas, y lo da por antiguo. La documentación lo sitúa mucho más cerca: en 1971, en boca del diplomático estadounidense Marshall Green, y en la portada de la Far Eastern Economic Review del 24 de julio de 1971. Ni siquiera la autoría está cerrada, porque unas obras la atribuyen al Departamento de Estado y otras a la CIA.

Frente al letrero, la audioguía explica cómo una expresión nacida en una rueda de prensa sobre el opio acabó convertida en marca turística de una orilla del Mekong.

Un Buda dorado que sustituye a otro hundido

Buda dorado sobre el barco

Resumen de esta parada

Junto a la desembocadura del Ruak se alza Phra Chiang Saen Si Phaendin, «el Chiang Saen de las cuatro tierras»: un gran Buda dorado sentado, de estilo Chiang Saen, de 15 metros de alto y 9,99 de regazo, sobre una plataforma en forma de barco-dragón. Lo rodean estatuas de elefantes y altos paneles dorados en bajorrelieve, los tung kradang. Todo el conjunto se levantó para conmemorar el sexto ciclo de doce años de la reina Sirikit, cuyos 72 años se celebraron en todo el país desde el 12 de agosto de 2004. La estatua se construyó ese mismo año, el 2547 de la era budista, por iniciativa del gobernador de Chiang Rai Narin Panitchakit, y después se creó una fundación para cuidarla.

Su nombre oficial, Phra Phuttha Nawa Lan Tue, remite a otro Buda. Según la tradición de Chiang Saen, un enorme Buda de bronce llamado Phra Chao Lan Tue presidía el templo principal de Ko Don Thaen, una isla del Mekong río abajo en la que, según se cuenta, había más de diez templos. Cuando el río cambió de curso, la isla se hundió y el Buda se fue al fondo con ella. Antes de 1903 se sacó del agua una pieza de llama o aureola que se cree suya, hoy en el Museo Nacional de Chiang Saen, y en el siglo XX hubo varios intentos de rescatarlo, con ritos, monjes, barcas de metal, elefantes y, en 1966, buzos. El Buda dorado se levantó como restitución simbólica del perdido, y muchos vecinos siguen creyendo que el original volverá algún día.

La estatua nueva tampoco ha salido indemne. En 2007 se reforzó su estructura interior; en 2011 un fuerte terremoto en Myanmar le agrietó la parte trasera de la cabeza e hizo caer uno de sus rizos, y en 2017 volvió a mostrar grietas en la mejilla, el brazo y la espalda. Sobre la plataforma, la narración cuenta por qué el gran río nunca devolvió al gigante de bronce.

La cúpula dorada al otro lado del Mekong

Embarcaderos de las lanchas del Mekong

Resumen de esta parada

Junto al Buda están los embarcaderos de las lanchas de paseo; 500 metros al sur del monumento queda el paso fronterizo fluvial hacia Laos. Los barqueros alquilan lanchas de cola larga, para unos cinco pasajeros, que suben río arriba y luego bajan hasta Don Sao, una islita laosiana donde, por una tasa simbólica, se entra en una llamada zona franca sin poder pasar al resto del país sin visado. Los barqueros dejan allí una media hora para recorrer el mercado: sarongs de algodón, Beer Lao, licor fermentado con serpientes y recuerdos.

Desde el muelle, la vista se va a la orilla de enfrente, donde brilla la cúpula dorada del antiguo casino Kings Romans. El empresario chino Zhao Wei empezó a invertir allí el 26 de abril de 2007, y el 4 de febrero de 2010 se aprobó la Zona Económica Especial del Triángulo de Oro: 10 000 hectáreas en Ton Pheung, en la provincia laosiana de Bokeo, con 2 000 millones de dólares de inversión y un arriendo de 99 años. En 2018 el Tesoro de Estados Unidos sancionó el casino y a Zhao Wei como organización criminal transnacional, y acusó al complejo de servir para almacenar y distribuir narcóticos del Ejército Unido del Estado Wa, blanquear dinero y traficar con personas y animales protegidos. Hacia 2022 pasó a llamarse ALLUXI Casino, arrendado a largo plazo por inversores de Singapur, y seguía abierto las 24 horas.

El mismo río de los paseos fue escenario de un episodio oscuro. La mañana del 5 de octubre de 2011, en este tramo del Mekong, unos ocho hombres armados asaltaron dos cargueros chinos, el Hua Ping y el Yu Xing 8; murieron sus trece tripulantes, y a bordo aparecieron unas 900 000 pastillas de anfetamina. El caso acabó en Kunming, con un antiguo colaborador de Khun Sa ejecutado en 2013, y cambió la vigilancia del río. Ante la cúpula de enfrente, la audioguía reconstruye ese desenlace y lo que dejó en el Mekong.

El mapa del opio desde un chedi en ruinas

Wat Phra That Doi Pu Khao

Resumen de esta parada

En lo alto de la colina que se levanta tras el pueblo, una escalera flanqueada por nagas sube hasta Wat Phra That Doi Pu Khao: un viharn nuevo, un chedi principal desmoronado y los restos de cinco chedis satélite, con vistas a la confluencia. Su antigüedad es materia de debate. La leyenda local atribuye su fundación a un rey del siglo VIII del reino de Wiang Hirannakhon Ngoen Yang; la arqueología fecha el chedi conservado hacia el siglo XIV.

Desde arriba se entiende la geografía del negocio que dio fama a la región. En 1949 los soldados derrotados del Kuomintang bajaron de Yunnan a Birmania, se hicieron con sus regiones fronterizas y canalizaron su opio hacia Tailandia. Después llegó Khun Sa (Zhang Qifu), que empezó como comandante de una milicia aliada del gobierno birmano y acabó convertido en el más célebre señor del opio del Triángulo de Oro, hasta la rendición de su Mong Tai Army en enero de 1996.

Entre ambos se libró, según la historia documentada, la llamada guerra del opio de 1967: una caravana de mulas de Khun Sa de más de una milla de largo, con unas dieciséis toneladas de opio crudo, se atrincheró en un pueblo maderero de la orilla laosiana del Mekong, río abajo, tras salirle al paso los restos del Kuomintang. Tras varios días de combates sin vencedor intervino un tercer actor, y el botín acabó en sus manos. Junto al chedi, la narración cuenta quién fue y cómo lo consiguió.

Un museo que esperó dos años al rey

Hall of Opium Golden Triangle Park

Resumen de esta parada

A 1 kilómetro al norte del pueblo, el Hall of Opium es la respuesta oficial a todo lo anterior. Lo dirige el Proyecto de Desarrollo de Doi Tung que la Princesa Madre Srinagarindra creó en 1988 con la Fundación Mae Fah Luang para dar otro sustento a los pueblos de montaña. El museo, de unos 10 millones de dólares y unos 5 500 m², está excavado en una ladera; su construcción inicial la pagó el Fondo de Cooperación Económica Exterior de Japón a través de la Autoridad de Turismo de Tailandia, con ayuda del Ministerio de Cultura chino.

Sus fechas tienen su propia historia. Recibió a los primeros visitantes hacia 2003, pero no se inauguró oficialmente hasta el 6 de julio de 2005, en una ceremonia presidida por el príncipe heredero Vajiralongkorn: la fundación la había retrasado dos años esperando que asistiera el propio rey en honor de su madre. A las salas se entra por un túnel de unos 140 metros, 137 según otras fuentes, con bajorrelieves de figuras angustiadas que desemboca en un campo de amapolas recreado. Dentro aguardan fumaderos de opio reconstruidos, un suelo de cristal sobre una mazmorra y, al final, el Hall of Reflection, una sala alta y luminosa con citas enmarcadas talladas en los pilares.

El recorrido se cierra en la paradoja que da sentido a la visita: la orilla tailandesa de Sop Ruak ya no cultiva opio y vive del turismo, mientras que en 2023 Myanmar, al otro lado del Ruak, pasó a ser el mayor productor de opio del mundo, con unas 1 080 toneladas. A la entrada del museo, la última parada de la audioguía ata los cabos de una orilla que se redimió mientras el negocio cambiaba de margen.

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