Fenghuang se entiende desde el río. Sobre el Tuo, el Puente Hong levanta desde 1670 sus tres arcos de piedra roja bajo un pabellón de madera: fue mercado, carretera y otra vez mercado, y es más viejo que la propia ciudad amurallada. Aguas abajo, las Casas sobre pilotes de Huilongge forman una hilera de unos 240 metros de casas de madera que dan la fachada a la calle de losas y cuelgan la espalda sobre el agua, sobre los pilares delgados que Shen Congwen llamó «patas flacas». En la orilla del puente, el Palacio Wanshou, la casa gremial de los mercaderes de Jiangxi, alinea sus tres puertas con los tres arcos para que la riqueza entrase con el agua. La muralla de arenisca roja se abre al río por la Puerta Norte, con sus ocho troneras y las piedras que permiten cruzar el Tuo a saltos, y a su sombra el Salón ancestral de la familia Yang tuerce su puerta hacia el río y planta un escenario de ópera frente al altar del clan. Tierra adentro, en dos callejones, quedan las casas natales de los dos hijos más célebres de la ciudad: la de Shen Congwen, el autor de «Ciudad fronteriza», y la de Xiong Xiling, el «Fénix Xiong», que llegó a primer ministro de la República en 1913.
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