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Ping An Finance Center

Foto: Chris from Shenzhen, China, CC BY-SA 2.0

Rascacielos y mirador

Audioguía Ping An Finance Center (Ping'an Jinrong Zhongxin)

Shenzhen · 4 paradas · 60 min

Casi 600 metros de acero inoxidable en el corazón de Futian: la torre que renunció a su antena para dejar paso a los aviones y que, desde el mirador Free Sky de la planta 116, asoma a la vez sobre el centro planificado de Shenzhen y sobre las colinas de Hong Kong.

  • 60 min de audio
  • Mirador en la planta 116

En 2007 la aseguradora Ping An pagó algo más de 1.656 millones de yuanes por el solar n.º 1 del distrito central de Futian, y sobre él Kohn Pedersen Fox proyectó, a partir de 2008, una torre con la forma de un cable de acero tensado entre el cielo y el suelo. La obra arrancó en 2009, adelantó al KK100 como edificio más alto de Shenzhen en 2014 y se dio por terminada en 2017, cuando el CTBUH confirmó su conclusión. Se levantó como símbolo de una ciudad que pasó de unos 300.000 habitantes a cerca de 10 millones en los 35 años transcurridos desde que se convirtió en la primera Zona Económica Especial de China.

El gran contraste está en la cima. El proyecto preveía una antena de 60 metros, hasta unos 660, para superar a la Shanghai Tower; en febrero de 2015 se renunció a ella porque podía interferir con las rutas de vuelo, y la torre se quedó por debajo de los 600 metros. Lo que perdió en altura lo ganó en mirada: en la planta 116, el mirador Free Sky guarda la plataforma de suelo de cristal en voladizo que Guinness reconoció en 2019 como la más alta del mundo, a 547,60 metros.

Qué ver

  • Fachada de acero inoxidable — 1.700 toneladas de acero 316L contra el aire salino, la mayor del mundo al terminarse
  • Supercolumnas — Ocho pilastras que suben por el fuste y convergen hacia la cima como cables tensados
  • Ascensor del Free Sky — De la planta B1 a la 116 en alrededor de un minuto, a 10 metros por segundo
  • Suelo de cristal — La plataforma en voladizo más alta del mundo según Guinness, a 547,60 metros
  • Cristaleras de la planta 116 — La frontera con Hong Kong al sur y el eje del Centro Cívico de Futian al norte

En el distrito central de Futian se alza el Ping An Finance Center (平安金融中心), la torre que el 15 de julio de 2014 adelantó al KK100 como edificio más alto de Shenzhen. Su altura arquitectónica ronda los 599 metros, aunque las cifras varían: al rematar la estructura principal se daban 592,1. Es la sede del grupo asegurador Ping An, que le da nombre y ocupa al menos seis décimas partes de su superficie, con las plantas 47-48 y 109-112 como sede corporativa. Y en su planta 116 guarda el mirador Free Sky, abierto en 2018, desde el que la ciudad y la frontera con Hong Kong se leen como un mapa.

La historia del Ping An Finance Center está hecha de giros. La primera piedra se puso el 29 de agosto de 2009, y en 2013 las obras llegaron a pararse por una sospecha sobre el hormigón. En enero de 2015 el fotógrafo malasio Keow Wee Loong trepó a la torre en obras, y el 19 de febrero, en pleno Año Nuevo chino, los exploradores urbanos Vadim Makhorov y Vitaly Raskalov subieron hasta una grúa sobre su cima y difundieron fotos y vídeo. Ese mismo febrero se renunció a la antena que la habría hecho la más alta de China, y la estructura principal se remató el 30 de abril de 2015. La iluminación exterior se encendió por primera vez al atardecer del 16 de diciembre de 2016, con la corona en rojo, y la torre se iluminó oficialmente la noche del 28 de marzo de 2017, cuando el CTBUH confirmó su terminación.

Su arquitectura se resiste a las cifras redondas. El CTBUH le cuenta 115 plantas sobre rasante y otras fuentes 118, mientras que el mirador se sitúa en la 116; la altura del Free Sky se publica como 541 metros desde el suelo, 547,6 en el récord Guinness o 562 como altura de observatorio. A sus pies, el centro comercial la une a la Torre Sur, de unos 290 metros, con el hotel Park Hyatt y oficinas. No siempre ha estado llena: en el segundo trimestre de 2019 casi el 30 % de sus oficinas seguía vacío. Su fachada, en cambio, ha servido de pantalla. La Nochevieja de 2023, el espectáculo de luces «龙腾CBD», el dragón que se eleva sobre el distrito financiero, la tiñó de azules, cianes y morados hasta estallar en amarillo con motivos de dragón para recibir el Año del Dragón, y por primera vez proyectó mensajes escritos por vecinos de Shenzhen, entre ellos una broma sobre acumular dinero en la tarjeta del banco y no en forma de calorías.

Para saber qué ver en el Ping An Finance Center más allá de la vista, la audioguía lo recorre en cuatro paradas y una hora de narración: de la plaza al pie de la torre a los ascensores de la planta B1, el suelo de cristal de la planta 116 y las cristaleras que miran a Hong Kong y a Futian. El hilo es uno solo: una torre que se vistió de acero contra el salitre y los tifones y que renunció a ser la más alta de China.

Al norte, al otro extremo del eje de Futian, se levanta la colina del Parque Lianhuashan, donde el bronce de Deng mira hacia el sur, y hacia el este queda Huaqiangbei, el mercado de electrónica donde la ciudad aprendió a fabricar.

Un cable de acero contra el salitre

Ping An Finance Center

Resumen de esta parada

Desde la plaza al pie de la torre, la primera impresión es la de un rascacielos más. Las supercolumnas la corrigen: ocho grandes pilastras compuestas sobresalen de la envolvente y recorren el fuste de abajo arriba, convergiendo hacia la cima. Kohn Pedersen Fox, que diseñó la torre a partir de 2008, la concibió como un cable de acero tensado entre el cielo y el suelo, y esa silueta afilada reduce en un 35 % las cargas de viento de referencia. Arriba, las fachadas se estrechan hasta formar una corona piramidal facetada que, de noche, domina el skyline de Futian.

La piel tampoco es la de sus vecinos. Frente al muro cortina de vidrio de los rascacielos de alrededor, la fachada se viste con bandas verticales de acero inoxidable de brillo mate: 1.700 toneladas de acero 316L, la mayor fachada de acero inoxidable del mundo cuando se terminó, elegida por su resistencia a la corrosión del aire salino de la costa de Shenzhen. Es Outokumpu Supra 316L con un acabado gofrado, Deco Linen, escogido para dar al sol un brillo tenue y difuso en lugar de un reflejo de espejo y para limitar la contaminación lumínica.

La corrosión fue también la gran sospecha de la obra. En marzo de 2013, con los trabajos en marcha desde 2009, la Oficina de Vivienda y Construcción de Shenzhen ordenó pararlos ante la sospecha de que se usaba hormigón con arena de mar sin tratar, rica en cloruros que corroen el acero; tras extraer testigos hasta 12 centímetros de profundidad, la obra se reanudó ese mismo mes. En la plaza, la audioguía cuenta por qué el mar marcó la historia de esta torre de acero tanto como el cielo.

La antena de 60 metros que nunca subió

Ascensores del Free Sky en la planta B1

Resumen de esta parada

El acceso al mirador no está en lo alto, sino bajo tierra: en la planta B1 del centro comercial, conectada con la estación de metro Shopping Park de las líneas 1 y 3. Allí, antes de subir, la torre cuenta su propia carrera vertical. El 15 de julio de 2014, al izarse una columna de acero de 10 metros, superó al KK100. El proyecto preveía rematarla con una antena de 60 metros, hasta unos 660, para superar a la Shanghai Tower, pero en febrero de 2015 se renunció a ella porque podía interferir con las rutas de vuelo. En enero ya había circulado, sin confirmación oficial, que la altura bajaría de 660 a 592,5 metros por la seguridad del espacio aéreo de Shenzhen; Ping An solo declaró que no buscaba ser el edificio más alto de China. Hoy la cima termina en la propia corona, sin mástil.

Un ascensor panorámico directo, a 10 metros por segundo, sube a los visitantes a la planta 116 en alrededor de un minuto. Otros hacen el camino a pie: desde 2018 la torre acoge un maratón vertical de 3.201 escalones, 116 plantas y unos 541 metros de desnivel, que obliga a cambiar de caja de escalera ocho veces, con tramos llanos de unos 60 metros que unos aprovechan para recuperar el aliento y otros odian porque rompen el ritmo.

El 10 de enero de 2026, con unos 1.500 participantes, entre ellos bomberos de Shenzhen y equipos de empresas, el malasio Soh Wai Ching ganó en 19 minutos y 23 segundos y batió por un solo segundo el récord del recorrido, que estaba en manos de su eterno rival, el japonés Ryoji Watanabe, segundo ese día. En mujeres, la croata Tea Faber revalidó el título en 22 minutos y 41 segundos. Junto a los ascensores, la audioguía pone frente a frente ese minuto de subida y los menos de veinte que necesitan los mejores corredores del mundo.

Suelo de cristal y el bastón del Rey Mono

Plataforma triangular de suelo de cristal

Resumen de esta parada

En la planta 116, el suelo desaparece. La plataforma triangular de cristal en voladizo permite caminar mirando directamente al vacío, y el 21 de octubre de 2019 Guinness la reconoció como la plataforma de suelo de cristal más alta del mundo, a 547,60 metros: 541 desde el suelo hasta la planta 116, más 6,6 desde la entrada peatonal hundida en la base. Las bases de datos de rascacielos dan para el observatorio otra cifra, 562,1 o 562,2 metros, según la referencia.

Lo que mantiene la calma a esa altura está muy cerca. Dos amortiguadores híbridos de 500 toneladas cada uno, en la planta 114 según los ingenieros de Ping An citados por la prensa económica (un reportaje local de 2021 los sitúa en la 113), contrarrestan el viento: cuando un tifón empuja la torre hacia un lado, la masa se desplaza hacia el contrario, guiada por ordenador y motores, como el contrapeso de una balanza. Durante el tifón Mangkhut, en 2018, mantuvieron la oscilación de la cima por debajo de 30 centímetros, dentro del 50 % del valor de diseño, y la torre está calculada para vientos medios de 60 m/s y rachas de 80. La noche del 23 de septiembre de 2025, con el tifón Ragasa, las plantas altas soportaron rachas de fuerza 8 a 9.

Shenzhen les ha puesto nombre de leyenda. Se les apoda «定楼神针», la aguja divina que fija el edificio, un juego de palabras con «定海神针», el nombre popular del bastón mágico que en Viaje al Oeste el Rey Mono, Sun Wukong, arrancó del palacio del Rey Dragón del Mar del Este. En el mirador, junto a telescopios y pantallas interactivas, la maqueta del amortiguador que los visitantes pueden manejar con sus propias manos lleva otro apodo: «镇楼神器», el artefacto prodigioso que protege la torre. Sobre el cristal, la audioguía explica cómo una novela clásica china acabó dando nombre a una pieza de ingeniería.

Hong Kong al sur, el eje de Futian al norte

Cristaleras panorámicas de la planta 116

Resumen de esta parada

Desde las cristaleras del sur, el mapa se vuelve frontera: la franja del río Shenzhen, los pasos fronterizos de Futian y Huanggang y, al otro lado, el distrito Norte de Hong Kong, con las crestas entre Tai Po y Sha Tin y, hacia el suroeste, los humedales de la reserva de Mai Po. Esa vecindad ayuda a entender la ciudad: Shenzhen fue la primera Zona Económica Especial de China y en 35 años pasó de unos 300.000 habitantes a cerca de 10 millones. La torre se proyectó como símbolo de ese salto.

Al norte, la ciudad aparece trazada con regla: el Centro Cívico de Shenzhen sobre el eje central del distrito de Futian, al este el parque central de Shenzhen y al oeste el puente de la bahía de Shenzhen. En ese centro planificado se subastó el 6 de noviembre de 2007 el solar n.º 1, de unos 18.400 m², que Ping An se adjudicó por algo más de 1.656 millones de yuanes, con un derecho de superficie de 40 años que vence el 5 de noviembre de 2047.

La escalera de la torre también tuvo su fiesta. En 2020 el maratón vertical se convocó el 25 de octubre, día de la fiesta de Chongyang, el Doble Nueve, cuya costumbre milenaria es «subir a lo alto para mirar lejos» (登高望远): unos 300 atletas estaban llamados a subir los 3.201 escalones hasta el Free Sky en una carrera dedicada al 40.º aniversario de la Zona Económica Especial de Shenzhen. Aquel año, la vieja tradición de subir a una colina en otoño se trasladó al rascacielos más alto de la ciudad. Ante las cristaleras, la última parada de la audioguía lee de un vistazo la historia de una ciudad pegada a la frontera.

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