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Gran Pagoda de la Oca Salvaje

Foto: Alexey Komarov, CC BY-SA 4.0

Pagoda budista Tang

Audioguía Gran Pagoda de la Oca Salvaje (Dayanta)

Xi'an · 5 paradas · 75 min

La torre de ladrillo que el monje Xuanzang hizo levantar en 652 para guardar los sutras traídos de la India: rehecha por Wu Zetian, forrada por los Ming, firmada durante siglos por los aprobados del examen imperial y todavía inclinada hacia el noroeste.

  • 75 min de audio
  • Dinastía Tang

En 648 el príncipe heredero Li Zhi, futuro emperador Gaozong, amplió un antiguo templo de época Sui en memoria de su madre, la emperatriz Wende, y lo llamó Da Ci'en, «gran gracia maternal». Fue templo imperial y taller de traducción de sutras dirigido por Xuanzang, el monje que había vuelto de la India con varios centenares de textos en sánscrito. Para guardarlos, en 652 se levantó en el patio oeste una torre de estilo de las Regiones Occidentales: Xuanzang la quería de piedra, pero el emperador la mandó hacer de ladrillo y la costeó con la ropa de los difuntos de siete palacios. La torre actual, de siete pisos y unos 64 metros, es la que rehízo Wu Zetian a comienzos del siglo VIII, envuelta en 1604 por una camisa de ladrillo Ming.

El contraste está en el suelo. En 1719 la pagoda se desviaba 198 milímetros hacia el oeste-noroeste; con la sobreexplotación del agua subterránea de Xi'an, en 1996 llegó a 1010,5 milímetros. Ese año la ciudad empezó a sellar los pozos de alrededor y, desde 1997, la torre ha dejado de inclinarse y vuelve hacia la vertical a razón de un milímetro al año. Hoy esa misma ciudad limita la altura de los edificios a su alrededor para que su silueta, presente en el emblema de Xi'an desde 1988, siga dominando el horizonte.

Qué ver

  • Estelas del Prefacio — Dos textos imperiales dedicados a los sutras de Xuanzang, caligrafiados por Chu Suiliang en la puerta sur
  • Dintel de la puerta oeste — Un salón budista Tang grabado en piedra que el arquitecto Liang Sicheng dibujó como testimonio
  • Escalera interior — 248 peldaños hasta los arcos del séptimo piso que se asoman a la ciudad
  • La torre inclinada — Llegó a desplomarse más de un metro y desde 1997 vuelve hacia la vertical
  • Templo Da Ci'en — Uno de los cuatro templos budistas que la capital Tang conservó en la purga de 845

En Xi’an, la antigua Chang’an de los Tang, se alza la Gran Pagoda de la Oca Salvaje (大雁塔, Dayanta), una torre de ladrillo gris de siete pisos en el eje del templo Da Ci’en, un monasterio budista que sigue en uso. Nació en 652 como un archivo: el monje Xuanzang la hizo levantar para guardar los sutras que había traído de la India. Las fichas no se ponen de acuerdo ni en la fecha ni en la medida: la torre se fecha en 652 y el templo en 648, aunque hay versiones que adelantan la pagoda a 648 y el templo a 647, y su altura figura como 64,1, 64,5 o 64,7 metros según la medición.

La historia de la Gran Pagoda de la Oca Salvaje es la de un superviviente con muchas pieles. La primera torre, de cinco pisos, con piel de ladrillo y núcleo de tierra, se arruinó en pocas décadas; Wu Zetian la sustituyó por la de siete pisos, que atravesó la gran purga budista de 845, la ruina de Chang’an en 904, un incendio en el siglo XI y el terremoto de la era Jiajing, que derribó su remate. En 1604 los Ming la envolvieron en una nueva capa de ladrillo, la que se ve hoy. Su arquitectura imita la madera en piedra cocida: pilastras, dinteles y ménsulas dougong labrados en ladrillo, con un número de crujías que baja de nueve a siete y a cinco según se sube, un arco en el centro de cada cara de cada piso y, en lo alto, un remate de cerámica vidriada en forma de calabaza sobre el tejado piramidal.

Hasta el nombre tiene su enigma. Primero fue la pagoda del templo Ci’en; luego, pagoda de la Oca, y por fin Gran Pagoda de la Oca, para distinguirla de la Pequeña del templo Jianfu. La explicación más repetida remite a una leyenda que Xuanzang recogió en la India; otra lectura sostiene que el nombre se fijó para esta torre mucho después, ya en época Song, de la mano de la costumbre de las inscripciones de los aprobados. Y el propio monje ha vuelto en parte a su templo: el 21 de noviembre de 2000, a los 1400 años de su nacimiento, el templo Da Ci’en inauguró un patio dedicado a él y depositó allí una reliquia atribuida a su cráneo, mientras otros restos suyos se reparten entre Nara, Taiwán, Nalanda y Chengdu. En ese último patio, junto al Salón Dabianjue y su estatua de bronce, el Salón Prajna cuenta su vida en grandes relieves de madera.

Para saber qué ver en la Gran Pagoda de la Oca Salvaje y en el templo que la rodea, la audioguía la recorre en cinco paradas y 75 minutos de narración: de la plaza sur, donde espera la estatua de Xuanzang, al campanario del primer patio, la base de la torre con sus estelas y dinteles Tang, la subida por dentro hasta los arcos de los pisos altos y, al final, la plaza norte. El hilo es uno solo: una torre que no es un monumento quieto, sino una superviviente a la que la misma ciudad que la inclinó hoy deja espacio para no taparla.

La otra pagoda Tang de las escrituras traídas de la India, la Pequeña Pagoda de la Oca Salvaje, queda más al noroeste, cerca de la muralla. Y para seguir leyendo la historia en piedra grabada, el Bosque de Estelas reúne junto a la muralla sur los clásicos confucianos y la caligrafía de los grandes maestros.

Una torre pagada con ropa de difuntos

Big Wild Goose Pagoda South Square (大雁塔南广场)

Resumen de esta parada

El recorrido empieza en la plaza sur, abierta en 2001 delante de la puerta del templo, donde la estatua de Xuanzang recibe al visitante. Detrás de ella está el origen de todo. En 648, el príncipe heredero Li Zhi, futuro emperador Gaozong, amplió el antiguo templo Wulou de época Sui en memoria de su madre, la emperatriz Wende, y le dio el nombre de Da Ci’en, «gran gracia maternal». Fue templo imperial y taller donde Xuanzang dirigía la traducción de los sutras que había traído de la India.

En 652, tercer año de la era Yonghui, el monje dirigió en el patio oeste la construcción de una torre de estilo de las Regiones Occidentales para guardar aquellos varios centenares de textos en sánscrito. La había pedido de piedra, de 30 zhang, ante la puerta del templo. La respuesta del emperador Gaozong llegó por boca del secretario Li Yifu: la obra era demasiado grande. Ordenó hacerla de ladrillo y la costeó con la ropa de las personas fallecidas de siete palacios, incluido el del príncipe heredero.

Queda la oca. Xuanzang dejó escrita en sus Memorias de las Regiones Occidentales la historia de un monasterio de Magadha, en la montaña Indrasaila-guha, donde un día faltó el alimento de los monjes, una oca cayó muerta del cielo tras una broma y la comunidad, tomándolo por una señal, levantó sobre ella una stupa. Es la explicación más repetida del nombre de esta torre, pero ningún texto antiguo une las dos pagodas, y Xuanzang nunca llamó «de la Oca» a la de Chang’an. Ante la estatua, la audioguía reconstruye la escena entera y deja la duda abierta.

Uno de los cuatro templos perdonados

Templo perdonado en 845

Resumen de esta parada

En el primer patio del templo, frente a frente, se levantan el campanario y el tambor. En el campanario cuelga una campana de hierro refundida en 1548, de cerca de una tonelada, y su presencia aquí tiene algo de ironía. Según las crónicas, en 842 el emperador Wuzong, convencido por el taoísta Zhao Guizhen, empezó a vaciar los monasterios: solo en Chang’an 3.459 monjes y monjas volvieron a la vida laica, y de los templos budistas de la capital se dejaron cuatro, entre ellos el Ci’en. En 845 llegó el decreto final, cuatro templos con diez monjes cada uno, y las estatuas de bronce y las campanas de los templos derribados se fundieron para acuñar moneda. Se habla de más de 4.600 templos derribados en todo el imperio y de 260.500 religiosos secularizados.

El templo sobrevivió a la purga, pero no al abandono. En 904, cuando Zhu Wen obligó al emperador Zhaozong a trasladar la capital a Luoyang, Chang’an fue destruida y el templo quedó en ruinas. En la era Xining, entre 1068 y 1077, un incendio provocado por el rico Kang Sheng ardió toda la noche y despegó el revoco exterior de la pagoda, que quedó con el ladrillo a la vista.

Desde el patio se aprecia la herida más reciente. Con el Salón Mahavira delante como referencia vertical, el cuerpo de la torre no está a plomo: se inclina hacia el noroeste. En 1719 la desviación medida era de 198 milímetros; en 1941, de 413; en 1996 alcanzó su máximo, 1010,5. Entre 1985 y 2004 el terreno bajo la torre se hundió 1189 milímetros. Junto a la campana, la narración cuenta cómo el templo esquivó por muy poco la mayor persecución budista de los Tang.

Piedra Tang bajo una camisa Ming

Estelas del Prefacio de la puerta sur

Resumen de esta parada

Al pie de la pagoda, la torre revela que es una cebolla de épocas. La primera, de cinco pisos, tenía piel de ladrillo y núcleo de tierra; en la era Chang’an (701-704) la hierba crecida en las juntas la había arruinado, y Wu Zetian y los nobles pagaron su derribo y su sustitución por una torre cuadrada de siete pisos de tipo pabellón. Si siempre tuvo siete es otra cuestión: el poema de Cen Shen de 752 habla de siete, mientras que textos posteriores hablan de diez, y unos creen que la torre llegó a crecer y volvió a encoger tras las guerras y otros que esos diez pisos son una exageración.

Lo que se ve por fuera es posterior. El gran terremoto de la era Jiajing derribó el remate, y en 1604 el ministro Wen Chun restauró la pagoda: reinstaló las escaleras de cada piso y envolvió el cuerpo Tang con una capa de ladrillo de unos 60 centímetros de grosor. Solo las puertas dejan ver la piedra original. En los nichos de ladrillo a ambos lados de la puerta sur están las dos estelas del Prefacio a la Sagrada Enseñanza: la que el emperador Taizong escribió en 648 para los sutras traducidos por Xuanzang y la del registro redactado por Gaozong, ambas caligrafiadas por Chu Suiliang, con remate de dragones enroscados, cantos con roleos vegetales y una basa con músicos y bailarines celestiales.

Las cuatro puertas de la planta baja conservan dinteles de piedra con grabados lineales de budas y reyes celestiales, fechables en la reconstrucción de Wu Zetian. El de la puerta oeste muestra a Amitabha predicando ante un salón budista Tang de cinco crujías, y el arquitecto Liang Sicheng lo dibujó como testimonio de cómo era la arquitectura de madera de la época. Ante la puerta sur, la audioguía separa capa por capa lo que pertenece a cada siglo.

Subir a la torre para firmar el aprobado

Arcos de los pisos altos

Resumen de esta parada

La pagoda mide 64,1 metros con su basamento, de unos 4,2 metros de alto y 48,8 de ancho de norte a sur; el lado del cuerpo inferior mide 25 metros y los pisos se estrechan hacia arriba. Por dentro, una escalera de 248 peldaños, renovada en el siglo XX, sube en penumbra hasta el séptimo piso, y en cada cara de cada piso un arco de ladrillo se asoma a la ciudad. En el otoño de 752, el poeta Cen Shen, de vuelta de Anxi, subió con Gao Shi y otros amigos y compuso el poema que la describe con «siete pisos que rozan el firmamento».

Desde la era Shenlong (705-707), la torre fue también el remate de una fiesta. Los nuevos doctores jinshi recorrían juntos el estanque Qujiang, asistían al banquete imperial del Jardín de los Albaricoqueros y subían a la pagoda para dejar sus nombres en el templo: de ahí la expresión «inscribir el nombre en la Pagoda de la Oca» para decir que se había aprobado el examen imperial, que Bai Juyi celebró con el verso «el más joven de los diecisiete». Según la tradición, todo empezó con un capricho, el de un nuevo doctor que escribió su nombre al pie de la torre y fue imitado por los demás, y la inscripción acabó teniendo su protocolo: nombre, origen, fecha del aprobado y linaje de la familia.

La costumbre sobrevivió a los Tang. Bajo los Ming, los aprobados del examen provincial seguían erigiendo estelas aquí y en la pagoda del templo Jianfu, y en la planta baja siguen empotradas estelas Ming y Qing con nombres de aprobados, junto a la de Xuanzang cargando los sutras. En los arcos de los pisos altos, la narración cuenta qué pasó en 793, cuando a una lista de 32 aprobados, con Liu Zongyuan y Liu Yuxi entre ellos, le faltaba el origen de un compañero ausente y el muro no admitía correcciones.

Una torre torcida que se endereza

Big Wild Goose Pagoda North Square (大雁塔北广场)

Resumen de esta parada

El recorrido termina en la plaza norte, de 300 por 450 metros, inaugurada en 2003, con un estanque central y espectáculos de fuentes programados. Desde aquí la pagoda se ve entera, y con ella la paradoja final. En 1996 el gobierno de Xi’an empezó a sellar los pozos propios de las entidades vecinas, más de 400 según unas cifras y 500 según otras. Desde 1997 la torre dejó de inclinarse y empezó a recuperarse hacia la vertical a razón de un milímetro al año: a finales de 2006 había ganado 9,4.

La ciudad que la torció ahora se aparta para no taparla. En 2013 Xi’an fijó a su alrededor una zona de amortiguamiento con alturas máximas escalonadas de 6 a 60 metros y tres corredores visuales hacia la puerta Heping, Hanguang Road y Yannan Fourth Road, para que siga siendo el hito dominante del horizonte. Su silueta preside el emblema de la ciudad desde 1988. Frente al estanque, la última parada de la audioguía cierra la historia de una torre que, trece siglos después, todavía se está moviendo.

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