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Pueblo antiguo de Xingping

Foto: Chinatravelsavvy, CC BY-SA 3.0

Villa histórica del río Li

Audioguía Pueblo antiguo de Xingping (Xingping Guzhen)

Yangshuo · 5 paradas · 90 min

Durante más de tres siglos fue la capital del condado de Xiping; cuando la sede se marchó a Yangshuo en 590, a Xingping le quedaron el río Li, un mercado y una calle de losas que baja hasta el viejo embarcadero de Rongtan.

  • 90 min de audio
  • Pueblo ribereño del río Li

El pueblo antiguo de Xingping fue sede del condado de Xiping desde el año 265, en tiempos del reino de Wu, y quedó en villa de mercado cuando, según las fuentes locales, la capital se trasladó a Yangshuo en 590. Su calle antigua, una vía empedrada de cerca de un kilómetro, desciende entre casas de ladrillo gris y salas gremiales de comerciantes de otras provincias hasta la orilla del Li, y por el camino conserva el templo de Guandi, fundado en 1739, con su escenario de ópera de época Qing. Desde 2007 figura en la lista de Villas Históricas y Culturales Famosas de China.

El río que lo hizo próspero es el mismo que lo pone a prueba. En época Ming y Qing, Xingping fue la mayor población a orillas del Li y desde su embarcadero se navegaba a varias ciudades; el 19 de junio de 2024, la peor riada en Guilin desde 1998 anegó ese embarcadero y las calles del casco antiguo, y más de mil personas tuvieron que ser evacuadas en balsas entre West Street y Xingping.

Qué ver

  • Placa «Antiguo Xiping» — El nombre del condado fundado en 265, a la entrada de la calle
  • Calle antigua de losas — Cerca de un kilómetro entre casas de ladrillo y salas gremiales hasta el río
  • Escenario Wannian — Más de 20 muescas de ópera en los pilares del templo de Guandi de 1739
  • Gran baniano — Un tronco que necesita ocho personas con los brazos extendidos para rodearlo
  • Embarcadero de Rongtan — Losas talladas con dragones y fénix junto al río Li

A orillas del río Li, con el pico Laozhai vigilando el muelle, el pueblo antiguo de Xingping (Xingping Guzhen) se presenta hoy como una calle de recuerdos que baja hacia el agua. Debajo de esa capa reciente hay una capital de condado, un puerto fluvial que fue el mayor del Li y un templo cuyo escenario aún conserva las huellas de siglos de ópera.

La historia de Xingping empieza en el año 265, primer año de la era Ganlu del reino de Wu, en tiempos de los Tres Reinos, cuando el lugar se convirtió en sede del condado de Xiping. En 590, décimo año de la era Kaihuang de los Sui, la sede se trasladó a Yangshuo y Xingping quedó como simple lugar de mercado; con el tiempo, el nombre de Xiping derivó en Xingping por su parecido sonoro. Las fuentes no cuentan igual ese momento: las locales hablan del traslado de la sede, o de la supresión de Xiping para convertirse en el condado de Yangshuo, mientras que la Wikipedia china presenta la creación de Yangshuo en 590 como una segregación del condado de Shi’an, sin mencionar Xiping. También baila la cuenta de la antigüedad: la fecha de 265 le da más de 1.700 años, aunque alguna página turística habla de más de 1.300; la de 265 es la que respaldan las fuentes locales chinas.

La arquitectura de Xingping se lee a lo largo de una sola vía: una calle empedrada de unos 1.000 metros que va desde el sureste del pueblo hasta el Manantial del Baniano y el embarcadero, flanqueada por viejas casas de ladrillo gris y madera, hileras de viviendas adosadas con chimenea propia y salas gremiales de comerciantes llegados de varias provincias en época Ming y Qing. En el número 23 de la calle Rongtan sigue el templo de Guandi, fundado en 1739, del que se conservan una sala lateral y el escenario de ópera. Al final de la bajada, en el antiguo embarcadero de Rongtan, quedan losas talladas con dragones y fénix, el solar del pabellón Hexi y, escaleras arriba, un pabellón octogonal de tres pisos. En 2006 el casco antiguo se restauró y se reconvirtió para el turismo, y el 31 de mayo de 2007 Xingping entró en la tercera lista de Villas Históricas y Culturales Famosas de China.

El pueblo tiene también un sabor propio. Según se cuenta en Xingping, el songhua tang, bolitas de arroz glutinoso fritas, envueltas en jarabe de azúcar con sésamo negro y cortadas en bloques, lo inventaron artesanos de Fuzhou hacia el décimo año del reinado de Kangxi; llegó a Yulin a principios de los años veinte del siglo pasado y un dependiente de aquellos comercios se trajo la receta de vuelta. Sobre el nombre circulan dos versiones: o alude a sus granos dorados como el polen del pino, o es una deformación de «suhua», el dulce crujiente que se deshace en la boca. Todavía se elabora a mano en el pueblo.

Para saber qué ver en Xingping, la audioguía recorre la calle antigua en cinco paradas y 90 minutos, de la placa de la entrada a las salas gremiales, el escenario del templo de Guandi, el gran baniano y el embarcadero de Rongtan. El hilo que las une es una paradoja: un pueblo que perdió la capitalidad y se quedó solo con el río, y un río que le dio la riqueza y en 2024 le inundó las calles.

Aquí termina la travesía más conocida del río Li, la del bajío del billete de 20 yuanes. En Yangshuo, West Street cuenta la otra cara del río: la calle que creció desde el embarcadero hasta llenarse de mochileros.

Una placa con el nombre de la capital perdida

Placa «Antiguo Xiping»

Resumen de esta parada

A la entrada de la calle empedrada cuelga una placa con la inscripción «Antiguo Xiping». No dice Xingping, el nombre actual, sino el del condado que tuvo aquí su sede desde el año 265. Es la forma que tiene el pueblo de presentarse: con el título de una capital que dejó de ser en 590, cuando la sede se trasladó a Yangshuo y a Xingping le quedó el mercado.

Aquella capital no ha desaparecido del todo. Al sureste de la calle antigua, en Shizidan, se conservan las ruinas de la ciudad del condado de Xiping: el contorno de su muralla sigue siendo legible y el suelo está sembrado de fragmentos de ladrillo, teja y cerámica antiguos.

Siglos después, el pueblo encontró una pequeña revancha frente a la capital que se lo llevó todo, al menos según las frases que repite con orgullo. Al pintor Xu Beihong, que vino a pintar del natural y llevó a sus cuadros el atardecer de Xingping, se le atribuye la sentencia «Lo más bello de Yangshuo está en Xingping»; y al mariscal Ye Jianying, tras recorrerlo en 1963, el verso que cierra uno de sus poemas: «En efecto, lo mejor está en Xingping». Frente a la placa, la narración cuenta cómo un nombre perdido sigue dando la bienvenida.

Gremios forasteros y una chimenea por casa

Salas gremiales y casas con chimenea

Resumen de esta parada

El tramo central de la calle antigua muestra de qué vivió Xingping cuando dejó de ser capital. Es una vía empedrada de cerca de un kilómetro, flanqueada por viejas casas de ladrillo y por salas gremiales de comerciantes de varias provincias, edificios de época Ming y Qing que delatan que buena parte de esta calle la levantaron comerciantes forasteros.

En las hileras de casas adosadas, cada vivienda conserva su propia chimenea, un detalle doméstico que se repite a lo largo de la calle y que habla de familias que, pared con pared, mantenían cada una su fuego.

El bullicio actual es la capa más reciente de esa historia. En 2006 el casco antiguo fue restaurado y reconvertido para el turismo, y hoy la calle es en buena parte un mercado de recuerdos, aunque entre las tiendas siguen templos, escenarios de ópera y puentes antiguos. Un año después, en 2007, Xingping entró en la lista de Villas Históricas y Culturales Famosas de China. En este tramo, la audioguía separa lo que es decorado de lo que lleva siglos en pie.

Muescas de ópera en el escenario de Guan Yu

Escenario Wannian

Resumen de esta parada

Junto a la calle antigua, el templo de Guandi, dedicado al general Guan Yu, se fundó en 1739, cuarto año del reinado de Qianlong. Su fachada está envejecida y del conjunto se conservan una sala lateral y el escenario de ópera, el escenario Wannian.

La madera guarda la memoria física de las funciones. En los dos pilares de la boca del escenario quedan más de 20 muescas dejadas por las representaciones, y a lo largo del borde del tablado corren cuatro relieves de madera con escenas de cuatro óperas tradicionales; en uno de ellos, Guan Yu decapita a Cai Yang en «El encuentro en la ciudad vieja».

En el lado izquierdo del escenario aparece un biombo plegable de madera de cuatro hojas con bambúes en relieve, firmado abajo «regalo de Banqiao, año yichou de Qianlong», es decir, 1745. La firma remite al célebre pintor y calígrafo Zheng Banqiao, pero esa atribución no está verificada por especialistas. Frente al escenario, la narración explica qué cuentan las muescas de los pilares y por qué el biombo invita a la sospecha.

El baniano que se tragó a los dioses

Gran baniano

Resumen de esta parada

Cerca del Manantial del Baniano y del final de la calle, el gran baniano de Xingping corta el calor con una sombra enorme. Su tronco necesita los brazos extendidos de ocho personas para rodearlo, y sus raíces se enredan como si hubieran ido abrazando todo lo que encontraban a su paso.

Eso es exactamente lo que cuenta la leyenda. Según la creencia popular, el árbol se plantó cuando se fundó el condado, en el siglo III, y con los siglos sus raíces fueron envolviendo lo que tenían alrededor hasta tragarse cinco imágenes de bodhisattvas y una roca de unas 20 toneladas, que seguirían hoy dentro del tronco. Nadie puede comprobarlo sin talar el árbol.

Así, el baniano se convierte en un hilo vivo entre la capital perdida y el pueblo de hoy. Bajo sus ramas, la audioguía sigue la pista de esas figuras sagradas entre las raíces.

Losas de dragones donde el río dio y quitó

Embarcadero antiguo de Rongtan

Resumen de esta parada

Todo el pueblo baja hacia este punto. En el antiguo embarcadero de Rongtan siguen tendidas sobre su base de piedra grandes losas talladas con dragones y fénix; es el solar del pabellón Hexi, y escaleras arriba quedan un pabellón octogonal de tres pisos y el solar del templo del Dios del Norte. De aquí salían los barcos que hicieron de Xingping la mayor población a orillas del Li: desde su embarcadero se navegaba a varias ciudades, y ese tráfico fluvial le dio prosperidad durante las dinastías Ming y Qing.

El mismo río que lo hizo rico se lo recordó en 2024. El 19 de junio, la peor riada en Guilin desde 1998 anegó el embarcadero y las calles del casco antiguo, inundó las plantas bajas de muchas tiendas y obligó a evacuar en balsas a más de mil personas entre West Street y Xingping; parte de los vecinos se refugió en los segundos pisos. El muelle actual, con sus balsas y su transbordador, es el punto más bajo del pueblo y fue el primero en quedar bajo el agua.

Sobre el muelle se alza el pico Laozhai, y su sendero tiene una historia propia que la tradición local conserva. La subida era tan peligrosa que se repetían los accidentes y al pie se colocó un cartel de prohibido escalar, hasta que un viajero japonés que se presentaba con el nombre chino de Lin Kezhi llegó a la cima, quedó prendado del paisaje y pagó de su bolsillo un camino de 1.149 escalones de piedra, con barandillas en los tramos más empinados y dos pabellones: el de la Paz, en la parte baja, y el de la Amistad, en la cumbre. Volvía cada año a pasar temporadas en el pueblo y siguió arreglando el sendero, que es gratuito para todos. Junto al agua, la última parada de la audioguía cierra el recorrido con ese regalo hecho peldaño a peldaño.

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