Superviviente de 1767
Audioguía Wat Na Phra Men
Plantado frente al Gran Palacio, al otro lado del Khlong Sa Bua, el templo desde el que dispararon los cañones birmanos es hoy uno de los pocos de Ayutthaya que conserva en pie su gran ubosot, con un Buda dorado vestido de rey y un Buda de piedra verde de hace más de mil años.
- 30 min de audio
- Templo budista en uso
Su nombre es una dirección: Wat Na Phra Men significa templo delante de la pira real, porque entre sus muros y el Gran Palacio ardían las cremaciones de los grandes del reino. Esa posición, a solo 378 metros de la muralla del palacio, lo puso en primera fila de la historia de Ayutthaya: allí se negoció la tregua de 1563 con Bayinnaung, allí emplazaron sus cañones los birmanos en 1760 y allí acampó su ejército en el asedio de 1766-1767. En la caída de la ciudad fue uno de los pocos templos que no se incendiaron, y por eso guarda sus edificios de época Ayutthaya.
El templo que el enemigo usó como campamento acabó convertido en talismán contra el enemigo. Se cuenta que los birmanos lo respetaron por superstición, porque aquí un cañón habría reventado junto a su rey Alaungpaya; la versión tailandesa atribuye ese miedo al Buda coronado del ubosot. En marzo de 2023, un primer ministro tailandés se salió de su agenda oficial para postrarse ante esa imagen, en un gesto que se leyó como un rito para alejar a los adversarios.
Qué ver
- Buda coronado — Imagen de metal dorado de 6 metros vestida de rey, con corona, pendientes y collar
- Frontón de teca dorada — Vishnu sobre Garuda y la cabeza de Rahu, entre 26 seres celestiales
- Phra Khanthararat — Buda de piedra verde de los siglos VII-IX sentado a la occidental
- Wihan Noi — Capilla de 1838 con puerta dorada de 2,60 metros y murales de época de Rama III
- Luang Pho Khao — Buda revestido de plata, centro de la devoción de los vecinos
Al otro lado del Khlong Sa Bua, frente a lo que fue el Gran Palacio de Ayutthaya, sigue en uso Wat Na Phra Men (วัดหน้าพระเมรุราชิการาม). Es un templo que se salvó por estar en el peor sitio posible: en primera fila ante el palacio, y precisamente por eso en manos del enemigo cada vez que la ciudad fue sitiada. Mientras buena parte de Ayutthaya quedó en ruinas, aquí siguen en pie un gran ubosot de época Ayutthaya, un Buda dorado vestido de rey y, en una capilla diminuta, un Buda de piedra verde de hace más de mil años.
La historia de Wat Na Phra Men arranca con una fecha que no es segura. Según la tradición, el príncipe In (Phra Ong In) lo fundó en 1503, en el reinado de Ramathibodi II, con el nombre de Wat Phra Meru Rachikaram, pero no hay documentación firme y fundador y fecha siguen sin conocerse con certeza. Más firme es su papel en las guerras del reino. Un año después de la primera caída de Ayutthaya ante los birmanos, en 1569, la tradición recoge que el rey de Lawaek, en Camboya, creyó encontrar una capital indefensa y apostó en este monasterio unos treinta elefantes y cerca de cuatro mil hombres; la ciudad resistió y los camboyanos se retiraron con grandes pérdidas. En 1760 y en el asedio de 1766-1767, el patio del templo fue batería y campamento de los ejércitos birmanos.
Tras el saqueo de 1767, el templo pasó más de medio siglo abandonado, hasta que Phraya Chai Wichit (Phuek), gobernador de la ciudad bajo Rama III, lo restauró entre 1835 y 1838 sin abandonar el estilo de Ayutthaya y reunió aquí antigüedades dispersas por las ruinas. Hubo nuevas reparaciones en 1914 y 1957. No todo resistió: según la tradición recogida, el prang de ladrillo y argamasa reconstruido en 1835, sobre una base cuadrada de unos 9,5 metros de lado, fue destruido en 1939 y las reliquias que guardaba, robadas. El templo que sobrevivió a dos ejércitos birmanos perdió su torre en tiempo de paz.
La arquitectura de Wat Na Phra Men se concentra en pocas piezas de gran peso: el ubosot con su frontón de teca dorada, la nave de pilares octogonales con capiteles en capullo de loto, el pequeño Wihan Noi de 1838 y una fila de estupas de campana detrás de la sala principal. Para saber qué ver en Wat Na Phra Men, la audioguía lo recorre en cinco paradas y 30 minutos, desde la orilla del canal hasta el vihara del Buda de plata, con un hilo único: cómo un templo enemigo terminó funcionando como amuleto contra la derrota.
Al otro lado del Khlong Sa Bua, sobre el solar del primer palacio, Wat Phra Si Sanphet muestra lo que el saqueo dejó de la capilla de los reyes, y algo más al sureste Wat Ratchaburana mantiene en pie el prang más entero de la isla.
La orilla de las piras y la tregua
Orilla del Khlong Sa Bua
Resumen de esta parada
El recorrido empieza junto al Khlong Sa Bua, el canal que separa el templo del antiguo recinto palaciego. El descampado entre ambos explica el nombre: aquí estaba la pira real, el crematorio de los grandes del reino. En 1687-1688 el enviado francés Simon de La Loubère describió una costumbre singular: el rey prendía la pira sin salir del palacio, soltando una antorcha encendida a lo largo de una cuerda tendida desde una ventana.
Ese mismo suelo vio una de las paces más caras de Ayutthaya. Con el ejército de Bayinnaung ante la capital, el rey Maha Chakkraphat negoció en un pabellón levantado entre este templo y Wat Hatsadawat, con dos tronos de igual altura separados cuatro sok y, por encima de ambos, un trono enjoyado para las Tres Joyas que presidían la reunión. La fecha generalmente aceptada es 1563, coherente con el reinado de Bayinnaung, aunque casi todas las versiones de las Crónicas Reales la sitúan en 1548 y otras en 1549.
El precio fue alto: cuatro elefantes blancos en lugar de los dos pedidos al principio, la entrega como rehenes del príncipe Ramesuan y de los jefes del partido de la guerra, un tributo anual de 30 elefantes y 300 catties de plata y los derechos de aduana del puerto de Mergui. Desde la orilla, la audioguía reconstruye la escena de una corte que pagó la paz con su propio heredero.
Cañones al pie del frontón dorado
Fachada sur y frontón del ubosot
Resumen de esta parada
La fachada sur del ubosot mira al palacio, y esa orientación fue su destino. En 1760 el ejército de Alaungpaya emplazó sus grandes cañones delante del templo y bombardeó día y noche el recinto del Gran Palacio hasta derribar su aguja; al día siguiente los birmanos se retiraron hacia el norte. Según la tradición, uno de aquellos cañones reventó con la bala atascada en la boca e hirió gravemente al rey, que levantó el sitio y murió en la retirada. Las fuentes no coinciden: las tailandesas hablan de la explosión, y la tradición local la sitúa aquí aunque ninguna versión de las Crónicas Reales menciona el lugar, mientras que las birmanas atribuyen su muerte a una enfermedad.
Siete años después la escena se repitió a mayor escala. Con solo 378 metros entre el templo y la muralla del palacio, y el canal y el foso por medio, Wat Na Phra Men fue el campamento principal del ejército birmano durante el asedio de 1766-1767, desde donde la artillería batía la ciudad.
Sobre esa fachada se alza el frontón de teca dorada: Vishnu (Phra Narai) a lomos de Garuda sobre la cabeza del demonio Rahu, entre dos nagas, rodeado de 26 seres celestiales en la fachada delantera y de 22 en la trasera. Rahu es, para los tailandeses, el que provoca los eclipses al apresar el sol y la luna, y el canon pali guarda un episodio en que el Buda le ordena soltar al dios de la luna. Bajo el frontón, la audioguía cuenta por qué aquel demonio obedeció.
Un Buda vestido de rey que nadie quemó
Buda coronado Phra Buddha Nimit
Resumen de esta parada
Dentro del ubosot, en penumbra, se conserva un interior de época Ayutthaya que en otros templos de la ciudad solo puede imaginarse. En la caída de 1767, las tropas de Ava no incendiaron Wat Na Phra Men; la memoria popular lo presenta como el único templo que los birmanos no destruyeron, aunque fue uno de varios que se salvaron del fuego. Preside la nave el Phra Buddha Nimit Wichit Maramoli Si Sanphet Borommatrailokanat, una imagen de metal dorado de 6 metros de alto y unos 4,5 de regazo, sentada en actitud de vencer a Mara y vestida de rey, con corona, pendientes, collar y brazaletes. Es de finales de Ayutthaya, probablemente de la época de Prasat Thong, y su sentido se discute: unos ven en ella a Maitreya, el Buda futuro; otros, la escena en que el Buda se transforma en gran rey para humillar al soberbio rey Jambupati.
Sobre esa supervivencia circulan dos explicaciones. Se cuenta que los birmanos dejaron el templo intacto por superstición, porque aquí, siete años antes, un cañón había reventado junto a su rey. La versión tailandesa le da la vuelta al miedo: es el Buda coronado el que infunde tal temor a los enemigos que no se atreven a entrar.
Los muros, en cambio, guardan una ausencia. En las paredes interiores del ubosot había pintada una escena de 80 monjes budistas; al restaurarse la sala, la pintura se cubrió de cal blanca y desapareció de la vista. Ante el Buda, la audioguía enfrenta las dos leyendas y lo que quedó bajo el encalado.
El Buda verde que se sienta en silla
Phra Khanthararat en el Wihan Noi
Resumen de esta parada
Junto al ubosot se levanta el Wihan Noi, el pequeño vihara que Phraya Chai Wichit construyó en 1838 para una sola imagen. Tiene una puerta de madera dorada de 2,60 metros tallada con figuras celestiales, Garuda, nagas y aves, estucos con motivos chinos y europeos y restos desvaídos de murales de época de Rama III. Delante de la capilla se alza un lingam de Shiva de piedra blanca de 1,6 metros.
Dentro está el Phra Khanthararat, un Buda de piedra verde de estilo Dvaravati, tallado hacia los siglos VII-IX, sentado a la occidental, como en una silla, con los pies apoyados en un loto. Llegó a Wat Na Phra Men bajo Rama III, pero su procedencia está discutida: la inscripción de Phraya Chai Wichit lo trae de Wat Mahathat de Ayutthaya y lo dice originario de Sri Lanka; un registro de época de Rama V lo hace venir de Wat Phra Men de Nakhon Pathom, y el investigador Jean Boisselier descartó ese templo concreto, aunque no la zona de Nakhon Pathom.
La cabeza es auténtica, con grandes rizos que giran en sentido antihorario en contra del canon; los antebrazos son reconstrucciones posteriores, y por eso las dos manos descansan sobre las rodillas cuando la derecha estuvo alzada en gesto de enseñanza. A la imagen le falta además su trono: el arqueólogo Jean-Yves Claeys atribuyó a él un fragmento de la misma piedra que hoy está en el Museo Nacional de Phra Pathom Chedi, aunque su lugar de hallazgo no es seguro. Dentro de la capilla, la audioguía sigue el rastro de esa pieza que falta.
Raíces, plata y un amuleto contra la derrota
Estupas y vihara de Luang Pho Khao
Resumen de esta parada
Detrás del ubosot se alinea una fila de estupas de campana de ladrillo, de cimas rotas, y una de ellas está abrazada por las raíces de un baniano. A pocos pasos, un vihara guarda a Luang Pho Khao, el Padre Blanco, un Buda en actitud de vencer a Mara revestido por entero de plata, cuyo brillo le da nombre y que concentra hoy el incienso, las ofrendas y la devoción de los vecinos.
Esa devoción no es solo de barrio. El 3 de marzo de 2023, el entonces primer ministro Prayut Chan-o-cha, de visita en Ayutthaya, salió del ubosot de Wat Sala Pun y, fuera de la agenda que lo llevaba a Wihan Phra Mongkhon Bophit y Wat Phra Si Sanphet, se desvió primero a Wat Na Phra Men para postrarse ante el Buda coronado. El gesto se entendió como un khlet, un acto propiciatorio: rendir culto en el templo que el enemigo no destruyó y cuyo Buda, se cree, aleja a los adversarios. Entre el ladrillo que las raíces se van tragando y la plata pulida por las ofrendas, la última parada de la audioguía cierra la historia de un templo que sigue teniendo trabajo.