Gran Templo de la Victoria
Audioguía Wat Yai Chai Mongkhon
Un monasterio vivo de Ayutthaya, nacido según las crónicas sobre la pira de dos príncipes, donde la chedi más alta de la provincia recuerda un duelo a lomos de elefante y unas vidas perdonadas a petición de un monje.
- 45 min de audio
- Monasterio budista activo
Su historia arranca, según la tradición cronística, en 1357, cuando el rey U-Thong fundó el monasterio de Wat Pa Kaeo en el lugar donde mandó quemar a dos príncipes muertos de cólera y lo entregó a monjes ordenados en Sri Lanka. El nombre actual, «Gran Templo de la Victoria Auspiciosa», va unido a la gran chedi que la tradición atribuye al rey Naresuan tras su victoria de 1592. Hoy el recinto reúne esa chedi de campana sobre una terraza de 15 metros de altura, una galería de Budas sentados, más de veinte chedis satélite, un Buda reclinado de unos 17 metros y un ubosot de 1979.
Tras la caída de Ayutthaya en 1767 el monasterio quedó abandonado; un grupo de chinos excavó sus ruinas y halló una gran cantidad de oro, y los buscadores de tesoros destrozaron el Buda reclinado, que no se rehízo hasta 1965. En 1957 volvió a ser oficialmente un templo con monjes residentes, y el 27 de octubre de 2026, al día siguiente del fin del retiro de lluvias, 33 de ellos bajaron en procesión desde la gran chedi para recibir las ofrendas de monjas y fieles vestidos de blanco.
Qué ver
- Gran chedi Chai Mongkhon — La más alta de la provincia, sobre una terraza cuadrada de 32,40 metros de lado
- Escalera este — Sube a la terraza de 15 metros y entra en la cámara de las reliquias
- Buda reclinado — Unos 17 metros al aire libre, rehecho en 1965 tras el saqueo
- Galería de Budas sentados — Hileras de imágenes con paño azafrán alrededor de la chedi
- Ubosot de 1979 — Guarda el Phra Phuttha Chai Mongkhon, imagen principal de arenisca
Al sureste de la isla de Ayutthaya, Wat Yai Chai Mongkhon (วัดใหญ่ชัยมงคล) no es una ruina más del antiguo reino de Siam: es un monasterio vivo, con monjes residentes, crecido alrededor de la chedi más alta de la provincia de Phra Nakhon Si Ayutthaya. Su nombre significa «Gran Templo de la Victoria Auspiciosa», y la victoria a la que alude es la de 1592, cuando el rey Naresuan derrotó al ejército birmano en Nong Sarai al matar en combate singular, a lomos de elefante, al príncipe heredero birmano.
La historia de Wat Yai Chai Mongkhon empieza, según la tradición cronística, con una pira. En 1357, año 1900 de la era budista, el rey U-Thong, Ramathibodi I, mandó exhumar y quemar los cuerpos de los príncipes Chao Kaeo y Chao Thai, muertos de cólera, y fundó sobre el lugar de la cremación un monasterio llamado Wat Pa Kaeo. Lo ocupó una comunidad de monjes ordenados en Sri Lanka en la escuela del maestro Ratana Mahathera; U-Thong nombró a su superior Somdet Phra Wanrat y declaró el templo monasterio real de la orden del bosque. Ese origen no está cerrado: el turismo provincial solo sitúa la fundación como hipótesis en la primera fase de Ayutthaya, y se ha propuesto que el lugar albergara antes un complejo jemer.
Aquel monasterio del bosque nunca quedó al margen de la política. En 1548 un grupo de conjurados se reunió en su sala de predicación y encendió velas como oráculo para decidir si derrocaba al usurpador Khun Worawongsa; tras el golpe, el príncipe Thianracha subió al trono como rey Maha Chakkraphat. A finales de 1766, con los birmanos cercando la capital, la flota de Ayutthaya se concentró en Wat Pa Kaeo y de aquí salió la vanguardia de Phraya Phet Buri, que acabó capturado y mandado matar. Según una tradición documentada, entre los mandos de aquella flota estaba Phraya Tak, el futuro rey Taksin, que se replegó a Wat Phichai y Wat Kruai meses antes de la caída final. Hay incluso un eco europeo: el holandés Jeremias van Vliet cuenta en su diario que el jefe de la factoría pidió al abad de un templo llamado Thimphiathey, amigo suyo y muy poderoso, que intercediera ante el rey por unos holandeses que se habían emborrachado y armado alboroto. Los mapas holandeses rotulan este monasterio como «Tianpiatay», aunque la identificación no es segura.
La arquitectura de Wat Yai Chai Mongkhon se ordena alrededor de la gran chedi de campana, alzada sobre una terraza cuadrada con chedis menores en las esquinas y rodeada por una galería de Budas sentados y por más de veinte chedis satélite. Junto a la entrada yace un Buda reclinado al aire libre; enfrente se levanta el ubosot reconstruido en 1979, y dentro del recinto, un santuario dedicado a Naresuan completado en 2001. Para saber qué ver en Wat Yai Chai Mongkhon, la audioguía lo recorre en cuatro paradas y 45 minutos, del Buda reclinado a la terraza de la gran chedi y al ubosot. El hilo que las une es uno solo: la torre más alta de Ayutthaya no celebra únicamente una victoria, sino también unas vidas perdonadas.
Otro duelo en elefante, aquel en que murieron dos príncipes, está en el origen de Wat Ratchaburana, el templo real de 1424 en el centro de la isla. A unos 1,6 km, junto al río, Wat Phanan Choeng es el otro templo vivo del sureste, con un Buda sedente de 19 metros.
Un Buda blanco sobre una pira real
Buda reclinado
Resumen de esta parada
El recorrido arranca junto a la entrada, ante un Buda reclinado encalado de unos 17 metros que descansa al aire libre entre los restos de su vihan. Yace de norte a sur, con la cabeza hacia el sur y el rostro mirando al este, y su serenidad engaña: es una reconstrucción de 1965.
La figura original data de la época de Naresuan. Quedó a la intemperie cuando se hundió el vihan que la cubría y acabó destrozada por buscadores de tesoros. El monasterio llevaba abandonado desde la segunda caída de Ayutthaya, en 1767, y en algún momento posterior un grupo de chinos excavó sus ruinas y halló una gran cantidad de oro.
Bajo esa historia de saqueo hay otra más antigua, la de la fundación: según las crónicas, este suelo fue el de la pira en la que el rey U-Thong mandó quemar en 1357 a los príncipes Chao Kaeo y Chao Thai, muertos de cólera. Ante la figura blanca, la audioguía une la cremación, el oro desenterrado y la reconstrucción en una misma historia.
El monje que pidió vidas a Naresuan
Galería de Budas sentados
Resumen de esta parada
La segunda parada recorre la galería que rodea la gran chedi. A lo largo de su muro interior se alinean hileras de Budas sentados en el gesto de tomar a la tierra por testigo, de factura reciente, muchos con un paño color azafrán cruzado sobre el hombro. De la antigua galería cubierta solo quedan a la vista los arranques de los pilares, una ausencia que dibuja el techo que hubo. Fuera, más de veinte chedis satélite de distintos tamaños guardan las cenizas de antiguos patronos del templo.
Por encima del muro asoma la gran chedi, y su origen tiene que ver con un perdón. Tras la victoria de 1592 en Nong Sarai, en la que Naresuan mató al Maha Uparacha, el príncipe heredero birmano, en combate singular a lomos de elefante, el rey quiso ejecutar a los mandos que no lograron seguirle en la batalla. El patriarca del monasterio, Somdet Phra Wanrat, acudió con 25 monjes a pedirle el perdón para esos soldados y le aconsejó levantar en su lugar una gran chedi.
El cargo no siempre salió tan bien parado. Según una tradición documentada, en 1561 el patriarca de Pa Kaeo fijó el momento auspicioso para que el príncipe Si Sin, hijo menor del rey Chairacha y de la reina Si Suda Chan, se alzara contra el rey Maha Chakkraphat. La rebelión fracasó, Si Sin murió en el palacio real y, probado el papel del religioso, el rey mandó ejecutarlo. Entre los Budas de la galería, la audioguía enfrenta a los dos patriarcas: el que leyó los astros para un golpe y el que pidió vidas a un rey.
Dentro de la torre de la victoria
Terraza de la gran chedi
Resumen de esta parada
La gran chedi Chai Mongkhon es una chedi de campana que descansa sobre una terraza cuadrada de 32,40 metros de lado y 15 metros de altura. Una escalera empinada por el lado este sube hasta esa primera terraza, con vista sobre el recinto y la llanura, y penetra en la cúpula, donde se ve la cámara que guardaba las reliquias. Sigue siendo la chedi más alta de la provincia de Phra Nakhon Si Ayutthaya.
Lo que no está tan claro es quién la levantó ni cuánto mide. La tradición y el turismo provincial la atribuyen a Naresuan, que la habría mandado construir como memorial de su victoria sobre el Maha Uparacha, momento en que el monasterio pasó de llamarse Wat Pa Kaeo a Wat Yai Chai Mongkhon. Pero las Crónicas Reales de Ayutthaya no registran su construcción, y que Naresuan la restaurara y ampliara es una suposición. Con la altura pasa algo parecido: la cifra de 1 sen y 1 wa, unos 42 metros, convive con otras publicadas de unos 60 y hasta unos 92 metros.
En el siglo XVII, Jeremias van Vliet anotó lo que le contaban en Ayutthaya sobre la torre puntiaguda de Thimphiathey, uno de los cuatro templos principales del reino: allí había enterrado, decían, un rubí de valor casi incalculable custodiado por muertos, esclavos fieles sacrificados para que su espíritu vigilara para siempre el tesoro de su amo. Que Thimphiathey sea este monasterio es una identificación discutida. En lo alto de la terraza, la audioguía pone a prueba esa leyenda frente a la cámara vacía de las reliquias.
Monjes que volvieron a la ruina
Ubosot
Resumen de esta parada
La última parada se detiene frente al ubosot, la sala de ordenación. Lo levantó en 1979 el abad Phra Phawanarangsi con el Departamento de Bellas Artes: mide 16 por 44 metros, conserva a la vista restos antiguos y guarda el Phra Phuttha Chai Mongkhon, la imagen principal, de arenisca y cubierta en parte de pan de oro.
Antes de ese edificio hubo un regreso. Un grupo de monjes, novicios y monjas encabezado por Phra Chaluai Sutthamo se instaló en las ruinas para meditar, y en 1957, año 2500 de la era budista, el templo pasó oficialmente de abandonado a templo con monjes residentes. Esa comunidad sigue usando la gran chedi: el 27 de octubre de 2026, al día siguiente del fin del retiro de lluvias, 33 monjes bajaron en procesión desde ella en el rito Tak Bat Thewo y recorrieron más de 300 metros para recibir las ofrendas de monjas y fieles vestidos de blanco.
En el santuario del rey Naresuan, dentro del recinto, se amontonan gallos de pelea de cerámica y escayola, ofrendas que tailandeses de todo el país traen al rey guerrero. Cuenta la leyenda que, siendo joven, Naresuan apostó con un príncipe birmano que Ayutthaya sería libre si su gallo ganaba la pelea, y el gallo ganó; los más devotos son los nacidos en el año del gallo, que traen figuras cada vez más adornadas en busca de suerte. Frente al ubosot, la audioguía cierra el recorrido con la vuelta de los monjes a la casa que sus antecesores habían dejado en ruinas.