Templo real de Ayutthaya
Audioguía Wat Phra Si Sanphet
Sobre el solar del primer palacio de Ayutthaya, los reyes se reservaron una capilla sin monjes: tres chedis guardan sus cenizas en fila y, delante, un pedestal vacío señala el sitio del Buda de 16 metros forrado de oro que el saqueo de 1767 redujo a un bulto de bronce.
- 60 min de audio
- Templo real en ruinas
En 1448 el rey Borommatrailokanat se mudó a un palacio nuevo más al norte y convirtió los pabellones del antiguo, el que el príncipe U-Thong había terminado en 1351, en zona sagrada. Así nació el templo privado de la corte: ningún monje vivía en él y solo se invitaba a religiosos para ceremonias como el juramento de lealtad de los funcionarios reales. Hoy el recinto se ordena de este a oeste, desde los pilares de la gran capilla real de 1499 hasta tres chedis acampanados idénticos que, según las crónicas, levantaron Ramathibodi II y su hijo Borommaracha IV para las cenizas de tres reyes.
Lo más grande que guardó el templo es justo lo que falta. Desde 1500 se fundió aquí el Phra Si Sanphetdayan, un Buda de pie de 16 metros con alma de bronce y un forro de oro que la cifra más difundida fija en 343 kilos. En abril de 1767 el ejército birmano lo fundió con fuego para llevarse el metal, y Rama I acabó enterrando sus restos en un chedi de mosaico verde en Wat Pho, en Bangkok. Del incendio apenas escapó la madera: unas puertas talladas con guardianes del umbral, hoy en el Museo Nacional Chao Sam Phraya, cuya procedencia exacta dentro del templo sigue discutiéndose.
Qué ver
- Tres chedis en fila — Las cenizas de tres reyes alineadas de este a oeste sobre una misma plataforma
- Pedestal del Phra Si Sanphetdayan — El hueco de un Buda de pie de 16 metros forrado de oro
- Wihan Luang de 1499 — Nave real de unos 50 metros sin ventanas, ventilada solo por rendijas verticales
- Cripta del chedi oriental — Ocho estupas encajadas una dentro de otra, halladas en 1932
- Muro almenado — Pequeños chedis y capillas con cenizas de la familia real a lo largo de su cara interior
Dentro del antiguo recinto del palacio de Ayutthaya se extiende Wat Phra Si Sanphet (วัดพระศรีสรรเพชญ์), un llano de ladrillo que fue el corazón privado de un reino. No era un monasterio al uso: ningún monje residía en él. Era la capilla de los reyes, el lugar donde los funcionarios de la corte juraban lealtad y donde se guardaban las cenizas de reyes y de miembros de la familia real. Buena parte de su historia se cuenta por lo que ya no está.
La historia de Wat Phra Si Sanphet empieza con un palacio. El príncipe U-Thong, fundador de Ayutthaya, terminó en este solar su residencia en 1351; en 1448 el rey Borommatrailokanat se trasladó a un palacio nuevo al norte y convirtió los pabellones antiguos en zona sagrada, el Putthawat. La fecha de origen tiene matices: las crónicas citan ofrendas en el monasterio de Phra Si Sanphet tras la campaña de Angkor de 1431, lo que sugiere que el templo ya existía antes de esa conversión. En 1638 el comerciante holandés Jeremias Van Vliet dejó escrito que los libros de leyes y de religión redactados por el propio U-Thong se guardaban aún en «el templo más hermoso del rey», que él llamó Wat Siserpudt. De esa biblioteca de origen no queda rastro en el recinto.
La arquitectura de Wat Phra Si Sanphet se lee como una secuencia. Al este, la ruina del Wihan Luang, la capilla real de 1499, con sus hileras de pilares de ladrillo, algunos con capiteles en forma de loto. Dentro, el pedestal donde estuvo el Phra Si Sanphetdayan, el Buda de pie de 16 metros que tomó su nombre del templo. Después, sobre una plataforma rectangular, los tres chedis acampanados, cada uno con cuatro pórticos salientes coronados por una réplica en miniatura de sí mismo y un anillo de columnillas, los sao han, que sostiene la aguja: un rasgo propio del estilo de Ayutthaya. Entre ellos asoman las bases cuadradas de los mondop, y al oeste, la planta en cruz griega del prasat añadido en el reinado de Narai. Todo lo cierra un alto muro de ladrillo almenado.
La catástrofe llegó en abril de 1767, cuando el ejército birmano saqueó e incendió el templo. Solo el chedi oriental quedó en pie; los otros dos se reconstruyeron, y en 1956 el Departamento de Bellas Artes restauró los tres. Las dos grandes capillas nunca se rehicieron.
Para saber qué ver en Wat Phra Si Sanphet, la audioguía lo recorre de este a oeste en cuatro paradas y 60 minutos, desde la cabecera de la capilla real hasta el muro que cerraba la vida de la corte. El hilo que las une es una paradoja: lo más grande que guardó este recinto es precisamente lo que falta.
Al otro lado del Khlong Sa Bua, frente al antiguo palacio, Wat Na Phra Men conserva intacto el interior de un templo de la época, y en la orilla oeste del Chao Phraya Wat Chaiwatthanaram fue escenario de funerales reales.
Un palacio convertido en capilla de un solo fiel
Ruina del Wihan Luang
Resumen de esta parada
El recorrido arranca en el extremo este del Wihan Luang, la gran capilla real. De ella queda la planta alargada, con hileras de pilares de ladrillo y muros atravesados por rendijas verticales. Construida en 1499 bajo Ramathibodi II, medía unos 50 metros repartidos en once tramos de 4,6 metros, y no tenía ventanas: solo esas rendijas, que daban ventilación y una luz difusa al interior.
Bajo estos cimientos estuvo el palacio que U-Thong terminó en 1351. Cuando Borommatrailokanat se mudó en 1448 a un palacio nuevo al norte, el solar se volvió sagrado y el templo pasó a ser la capilla privada de los reyes dentro del recinto palaciego. Ningún monje vivía aquí; los religiosos acudían solo por invitación, para ceremonias como el juramento de lealtad de los funcionarios reales.
Esa condición de templo sin comunidad monástica explica la escala y la sobriedad del lugar: una nave inmensa pensada para la corte, no para la vida de un monasterio. Desde la cabecera de la capilla, la audioguía reconstruye cómo se leía este espacio cuando aún tenía techo y quién tenía derecho a entrar en él.
El pedestal vacío del Buda de oro
Pedestal del Phra Si Sanphetdayan
Resumen de esta parada
Dentro de la capilla real sigue el pedestal donde se alzó el Phra Si Sanphetdayan, con restos de estuco en los que se distingue parte de una pata de león. Encima no hay nada. Desde 1500, Ramathibodi II hizo fundir para esta capilla un Buda de pie de 16 metros de alto sobre un pedestal de 8 metros de largo, con una cabeza de 2 metros y un pecho de 5,5 metros de ancho. Tenía un alma de bronce de cerca de 64 toneladas y un forro de oro, y su ejecución llevó más de tres años.
La cantidad de oro depende de la fuente: 343 kilos en la cifra más difundida, 346,5 en el Museo Muang Boran y unos 171 en la crónica real. Tampoco coinciden los viajeros franceses del siglo XVII: Nicolas Gervaise describió la imagen sentada con las piernas cruzadas y Guy Tachard, de pie y con la cabeza tocando el techo. Ambos recogen que se fundió allí mismo y que la capilla se levantó después a su alrededor, una versión que contradice a las crónicas.
En abril de 1767 el ejército birmano fundió con fuego el oro que la recubría y se lo llevó entero; de la imagen quedó un bulto informe de bronce. El rey Rama I trasladó esos restos irrecuperables a Bangkok y los sepultó en el Phra Chedi Si Sanphetdayan, un chedi de 45 metros de mosaico verde en Wat Pho, donde siguen hoy. No era el único gigante del templo: al norte de la capilla real, el Wihan Phra Lokanat guardaba una imagen de pie de unos 10 metros que Rama I también se llevó a Bangkok, mandó reparar e instaló en el mismo Wat Pho con el nombre de Phra Buddha Lokanat. Ante el pedestal, la audioguía sigue el rastro de los dos colosos hasta su destino común.
Tres chedis, tres reyes y una cripta saqueada
Los tres chedis en fila
Resumen de esta parada
Sobre una plataforma rectangular se alinean de este a oeste los tres chedis, idénticos, con sus pórticos coronados por chedis en miniatura y el anillo de columnillas que sostiene cada aguja. La fila funciona como un árbol genealógico de ladrillo. Según las crónicas, en 1492 Ramathibodi II levantó el oriental para las cenizas de su padre, Borommatrailokanat, y el central para las de su hermano mayor, Borommaracha III. El occidental lo construyó Borommaracha IV, que reinó de 1529 a 1533, para las cenizas del propio Ramathibodi II, el rey que había levantado los otros dos.
Esa datación no está cerrada. El historiador del arte Piriya Krairiksh señala que los planos y vistas del siglo XVII, como los de Vingboons y Kaempfer, no muestran estos chedis acampanados, y los atribuye a la renovación completa que emprendió el rey Borommakot a partir de 1742. Lo seguro es que tras 1767 solo el chedi oriental quedó en pie, que los otros dos se reconstruyeron y que el Departamento de Bellas Artes restauró los tres en 1956.
Bajo ellos hubo una carrera silenciosa. Durante el reinado de Rama V se excavaron las cámaras de los chedis y salieron imágenes de Buda y gran cantidad de objetos de oro, y los buscadores de tesoros siguieron rondando el recinto. Cuando el Departamento de Bellas Artes empezó a excavar en 1932, lo hizo para proteger lo que aún quedaba enterrado. En la cripta del chedi oriental halló una estupa formada por ocho estupas metidas una dentro de otra; la exterior estaba deshecha y las otras siete se exhiben en el Museo Nacional Chao Sam Phraya. Frente a la fila de chedis, la audioguía cuenta quién llegó primero a esas tumbas reales.
Un muro almenado y los secretos de la corte
Muro perimetral y capillas funerarias
Resumen de esta parada
El recorrido termina junto al muro oeste del recinto, un alto cerco de ladrillo con almenas. A lo largo de su cara interior se suceden pequeños chedis acampanados y capillas donde se guardaban cenizas de miembros de la familia real. Las puertas tenían nombres propios: la del sur era la Pratu Bowon Nimit, la «Puerta del Presagio Excelente», y la del oeste, la Pratu Chong Kut, daba al Tamnak Suan Kratai, el «Pabellón Real del Jardín de los Conejos».
Entre estos muros se vivieron escenas de corte con consecuencias. En 1611, durante una revuelta de comerciantes japoneses que entraron en el palacio, el rey Song Tham escuchaba a los monjes en el pabellón Chom Thong del templo, y ocho monjes de Wat Pradu Song Tham lo sacaron de allí ante los japoneses. Años después, en el reinado de Prasat Thong (1629-1656), el príncipe Athittayawong, hijo de Song Tham, se sentó en el muro junto a la gran capilla y no bajó al paso del rey: fue despojado de su rango y enviado a vivir en una casa de bambú junto a Wat Tha Sai.
El templo tiene además una continuación viva. Wat Phra Si Sanphet sirvió de modelo al templo del Buda de Esmeralda (Wat Phra Si Rattana Satsadaram) del Gran Palacio de Bangkok, otro templo de palacio sin monjes residentes. Junto al muro, la última parada de la audioguía tiende el puente entre esta capilla en ruinas y su copia en pie.