Templo de linaje Qing
Audioguía Salón ancestral de la familia Yang (Yangjia Citang)
Un templo de linaje de 1836 arrimado a la muralla de Fenghuang, con la puerta torcida hacia el río Tuo para que la fortuna del clan no dejara de fluir, y un escenario de ópera plantado frente al altar de los antepasados.
- 30 min de audio
- Dinastía Qing
El salón se levantó en 1836, año 16 del reinado Daoguang, con el dinero de Yang Fang, tutor menor del príncipe heredero, marqués Guoyong y comandante de la guarnición de Zhengan. Fenghuang era entonces una plaza fronteriza conocida como la ciudad de «seis mil vecinos y ocho mil soldados», y de sus primeros templos de linaje solo el de los Yang se construyó dentro de la muralla, reflejo del peso militar de su fundador. Es un patio cerrado de madera de dos plantas y unos 770 metros cuadrados: portada, escenario, pabellón de paso, galerías laterales y salón principal.
Aquí el clan rezaba a sus muertos y, a pocos pasos, veía ópera. Cada año, en fechas fijas, los Yang se reunían ante las tablillas con los tres animales del sacrificio, las tres reverencias del rito, los estampidos de los «cañones de hierro» y la música ceremonial. El mismo tablado acogía narradores, funciones para el público de Fenghuang y, en las fiestas, la ópera ritual nuo para agradar a los dioses y ahuyentar a los malos espíritus. Hoy sigue en uso: a horas fijas se representa sobre él una boda miao.
Qué ver
- Puerta oblicua — abierta de lado y en diagonal hacia el río Tuo, con consignas desvaídas de la Revolución Cultural junto al vano
- Escenario de ópera — 7 por 8 metros sobre cuatro columnas talladas con dragones y fénix
- Puertas de actores — rotuladas «Salir general» y «Entrar ministro», a ambos lados de la madre Yang educando a su hijo
- Galerías de dos plantas — palcos de los notables y la cama nupcial miao «de agua que gotea»
- Altar de los antepasados — tablillas de los Yang tras trece escalones, con tres murales de buen augurio
En el tramo de muralla que une la Puerta Este y la Puerta Norte de Fenghuang se esconde un patio de madera que fue a la vez altar, teatro y declaración de poder: el Salón ancestral de la familia Yang (杨家祠堂, Yangjia Citang). Se construyó en 1836, año 16 del reinado Daoguang, y lo costeó el general Yang Fang, marqués Guoyong, en una ciudad-cuartel famosa por tener «seis mil vecinos y ocho mil soldados». De los primeros templos de linaje de Fenghuang, fue el único que se levantó dentro de la muralla. Sobre quién lo pagó hay, con todo, dos versiones: unas fuentes hablan de la donación personal del general; otras, de una colecta del clan Yang de la ciudad, que hizo de él el lugar donde el jefe del linaje resolvía asuntos y disputas.
La historia del Salón ancestral de la familia Yang es la de un edificio que cambió de vida varias veces. Fue templo de los antepasados, con ritos anuales entre humo de incienso, estampidos de hierro y música ceremonial; fue también local público para escuchar narradores y ver ópera, incluida la ópera ritual nuo de las fiestas. Cuando perdió su función de linaje se convirtió en fábrica, oficinas y vivienda, hasta que en marzo de 2001 el gobierno del condado destinó 500.000 yuanes a restaurarlo y ese mismo año abrió al público. Junto a la puerta, la fachada de 1836 todavía conserva consignas desvaídas de la Revolución Cultural.
Su arquitectura sigue un rectángulo cerrado de dos plantas y unos 770 metros cuadrados, aunque algún pasaje de las fuentes eleva la cifra a 800: portada, escenario, pabellón de paso, galerías laterales y salón principal. La rareza está en la entrada. A diferencia de los salones de linaje habituales, su puerta se abre de lado y en diagonal, orientada hacia el río Tuo para que la fortuna del clan fluyera sin fin, como su agua. Dentro, un escenario de ópera mira de frente al altar de los antepasados.
Detrás de todo está un hombre cuya biografía pesa más que la madera. Yang Fang capturó vivo en Kashgar al rebelde Jahangir Khoja, fue desterrado por cobarde y rehabilitado, y en sus últimos años arrastró una anécdota que circula hasta hoy: la de los orinales que habría plantado frente a los buques británicos en Cantón durante la Primera Guerra del Opio. La recoge una crónica anónima de época Qing, pero su propio memorial al trono habla de barriles de aceite de tung sobre balsas para un ataque con fuego, y el relato británico de la campaña no menciona nada parecido. Para saber qué ver en el Salón ancestral de la familia Yang, la audioguía lo recorre en cuatro paradas y 30 minutos, de la puerta torcida al altar del fondo.
A pocos pasos se abre en la muralla la Puerta Norte, sobre el Tuo, y a unos 150 metros cruza el río el Puente Hong.
Una puerta torcida hacia el Tuo
Salón ancestral de la familia Yang
Resumen de esta parada
Desde la calle, la portada desconcierta: no sigue el eje del edificio, sino que se abre de lado y en diagonal, buscando el río Tuo. Es una licencia que los salones de linaje corrientes no se permiten, y la razón que se da es que la buena fortuna de los Yang corriera sin agotarse, como el agua. Junto al vano, la fachada de 1836 guarda una capa de otra época, los restos desvaídos de consignas pintadas durante la Revolución Cultural.
La ubicación dice tanto como la puerta. Fenghuang era una plaza de guarnición en la frontera, la ciudad de «seis mil vecinos y ocho mil soldados», y el salón de los Yang fue el único de sus primeros templos de linaje construido dentro de la muralla, pegado a ella. Su fundador, según la versión más citada, fue Yang Fang, tutor menor del príncipe heredero, marqués Guoyong y comandante de la guarnición de Zhengan.
Tras la primera puerta aparece la segunda, con una cabeza de buey tallada para alejar el mal y murciélagos que traen la buena suerte. Ante la portada, la narración explica por qué el templo de un general nacido en Guizhou acabó metido dentro de las murallas de esta ciudad-cuartel.
Un escenario de ópera frente a los muertos
Escenario de ópera
Resumen de esta parada
En el centro del patio, el escenario se impone: 7 metros de frente por 8 de fondo, un tejado de un solo alero a cuatro aguas con hastiales y puntas levantadas, y cuatro columnas talladas con dragones y fénix. En el fondo aparece una pintura de «La madre Yang educa a su hijo» bajo la inscripción «Su fama sacude los Tres Pasos» (威震三关). Las dos puertas por las que entraban y salían los actores llevan escrito «Salir general» y «Entrar ministro»: todo un programa para un clan de soldados.
Este tablado fue local público de Fenghuang para narradores y ópera, y en las fiestas acogía la ópera ritual nuo, pensada para agradar a los dioses y expulsar a los malos espíritus. Hoy mantiene la costumbre a su manera: a diario se programan funciones folclóricas y, a horas fijas, se escenifica una boda miao delante del altar de los Yang.
Cuenta la leyenda local que los Yang de Fenghuang descienden de los generales Yang de la dinastía Song, los mismos que pueblan la ópera china, y hasta pone nombres a la cadena: Yang Ye, Yang Yanzhao, Yang Wenguang, Yang Banghuai… y un Yang Shenglong que, con sus dos hermanos, habría llegado aquí al mando de tropas para sofocar un levantamiento miao. Ninguna fuente abierta documenta esa genealogía. Frente al escenario, la audioguía lee cada inscripción como un mensaje del clan.
Palcos de madera que fueron fábrica
Galerías y exposición miao
Resumen de esta parada
Frente al escenario se abre un patio de unos 40 metros cuadrados enlosado con arenisca roja, rodeado de galerías de dos plantas con ventanas y puertas de celosía calada. Desde allí arriba, las familias de los notables seguían las funciones. Entre el público de abajo hubo un niño que acabaría siendo uno de los grandes nombres de Fenghuang: el pintor Huang Yongyu venía de pequeño, con otros futuros personajes del pueblo, a ver ópera en este escenario mientras los mayores del clan miraban desde el piso alto.
Esos mismos palcos conocieron una vida mucho menos ceremonial. Cuando el salón dejó de ser templo de linaje, sirvió de fábrica, de oficinas y de vivienda. La restauración llegó en marzo de 2001, con 500.000 yuanes del gobierno del condado, y ese año el edificio abrió al público.
Hoy las galerías laterales acogen una pequeña exposición de objetos cotidianos y artesanía miao. La pieza más llamativa es una cama nupcial llamada «cama de agua que gotea» (dishui chuang), con un alero que imita el de las casas sobre pilotes. En las galerías, la narración desvela qué tiene que ver ese nombre con las novias miao.
Trece escalones hasta el marqués Yang Fang
Altar de los antepasados Yang
Resumen de esta parada
Trece escalones y un patio de cantos rodados separan el patio del salón principal, de armazón de vigas superpuestas. En el centro están las tablillas de los antepasados Yang; delante, tres murales de buen augurio: leones jugando con una bola de seda, la carpa que salta la Puerta del Dragón y el qilin que trae hijos. A los lados, la máxima del clan: «la virtud de los antepasados es lejana; que los hijos no dejen de seguirla».
El nombre que preside este lugar es el de Yang Fang (1770–1846), nacido en Songtao, en Guizhou. En 1828, en la campaña de Kashgar, capturó vivo al rebelde Jahangir Khoja y obtuvo por ello el título hereditario de marqués Guoyong. Se había retirado por enfermedad en 1835, pero en 1836, el mismo año en que se fundó el salón, fue llamado de vuelta con rango de general de brigada para sofocar un motín de soldados en Fenghuang.
No era su primer motín. Según la tradición documentada, treinta años antes, en 1806, la guarnición de Ningshan, en Shaanxi, se sublevó contra el oficial que lo sustituía, y los rebeldes pusieron a salvo a la joven esposa de Yang Fang. La corte lo acusó de negligencia y cobardía y lo desterró a Ili, y aquella lealtad acabó saliendo muy cara a sus soldados. Ante el altar, la audioguía cuenta cómo terminó la historia y por qué, después de oírla, la máxima del clan suena distinta.