Monasterio budista chan
Audioguía Templo del Buda de Jade (Yufo Chan Si)
Dos budas birmanos de piedra blanca que un monje dejó de paso por Shanghai en 1899 y un monasterio que cambió tres veces de sitio para guardarlos, hasta empujar en 2017 su Gran Salón treinta metros sin sacar las estatuas de dentro.
- 45 min de audio
- Budas birmanos de 1899
La historia del Templo del Buda de Jade empieza lejos de Shanghai. Huigen, monje del monte Putuo, volvía de una peregrinación a pie por Wutai, Emei, el Tíbet y la India cuando, en Birmania, con donativos del comerciante chino de ultramar Chen Junpu, hizo tallar cinco budas de mármol blanco. En 1899 hizo escala en la ciudad camino de Putuo, y los fieles le pidieron que dejara alguno: se quedaron un buda sentado y otro reclinado. Después vinieron una cabaña de paja en Zhanghuabang, un primer templo en Jiangwan en 1900, una casa alquilada en Maigen Road y, por fin, el monasterio de Anyuan Road que el abad Kecheng tardó diez años en levantar, de 1918 a 1928, hoy encajado entre bloques de viviendas del distrito de Jing'an.
El jade del nombre es, en realidad, mármol: en chino la piedra blanca se clasifica popularmente como jade, yu, y de ahí le viene el nombre al templo. Y su edificio principal ya no está donde se construyó. Entre el 2 y el 16 de septiembre de 2017, el Gran Salón de ladrillo y madera, de unas 2.000 toneladas, se desplazó sobre raíles 30,66 metros hacia el norte con sus budas originales dentro, y después se elevó 1,05 metros. El hueco que dejó es hoy el patio donde arde el incienso.
Qué ver
- Buda de Jade sentado — 195 cm de mármol blanco birmano en un solo bloque, con jadeíta y ágata incrustadas
- Salón del Buda Reclinado — El pequeño original de 96 cm de 1899 junto a un gigante de 4 m traído de Singapur
- Gran Salón Daxiong Baodian — 2.000 toneladas desplazadas 30,66 m en 2017 sin sacar sus budas
- Salón-puerta de los Reyes Celestiales — Puerta y primer salón en un solo edificio, con Maitreya y Weituo
- Relieve de la Guanyin de la isla — Guanyin sobre un pez-dragón y dieciocho arhats en la trasera del Gran Salón
En plena trama de viviendas del distrito de Jing’an, a pie de acera en Anyuan Road, sigue en activo el Templo del Buda de Jade (玉佛禅寺, Yufo Chan Si), un monasterio budista de la escuela chan Linji que guarda dos budas de piedra blanca tallados en Birmania. Llegaron a Shanghai en 1899 casi por casualidad, en el equipaje de un monje que iba hacia otro lugar, y desde entonces la ciudad no ha dejado de hacerles sitio: una cabaña de paja, un templo perdido, una casa alquilada y, por último, el monasterio actual, terminado en 1928. Unos dos millones de visitantes al año se apiñan hoy con incienso en su patio.
La historia del Templo del Buda de Jade está llena de vaivenes. El templo toma 1882 como año fundacional, aunque esa fecha no encaja del todo con la cronología de los budas: las páginas del propio templo la sitúan de formas distintas y la prensa de la época fecha la llegada del buda en mayo de 1899. En 1947 murió aquí, en el pabellón Zhizhi Xuan, Taixu, el gran reformador del budismo chino, que tenía su base en el templo desde el año anterior. La Revolución Cultural, iniciada en 1966, golpeó al monasterio, pero los dos budas y muchas de sus piezas salieron intactos, y el templo reabrió en 1978. Se cuenta que los monjes pegaron entonces retratos de Mao Zedong en los muros exteriores para que los guardias rojos no pudieran derribarlo, aunque el episodio procede de un relato de viaje y la historia oficial no lo menciona.
La arquitectura del Templo del Buda de Jade se entiende desde la calle. Frente a la puerta, al otro lado de Anyuan Road, un muro-pantalla de ladrillo tallado despliega en cinco paneles un dragón que escupe agua, fénix que vuelven la cabeza y elefantes blancos. Dentro, el Gran Salón de doble alero, tejas grises y muros amarillos convive con edificios nuevos de madera de teca en el estilo de los salones Ming y Qing del sur del Yangtsé, levantados tras su traslado. Y el templo no vive solo de su pasado: cada agosto, antes de la fiesta del Medio Otoño, el abad y los monjes mayores bendicen con agua el horno de sus pasteles de luna estrictamente vegetarianos, una costumbre nacida como detalle para los ancianos del barrio que en 2019 salía a razón de unos setenta mil pasteles al día.
Para saber qué ver en el Templo del Buda de Jade, la audioguía lo recorre en cuatro paradas y 45 minutos: desde la acera de Anyuan Road, por el patio del incienso ante el Gran Salón, hasta los budas reclinados y el Buda de Jade sentado del piso alto. El hilo es uno solo: este templo no es un lugar fijo, sino una peregrinación que todavía no ha terminado.
Otro conjunto de arquitectura tradicional china, el Jardín Yu, queda en la vieja ciudad amurallada, cerca del Huangpu; hacia el sur, en la antigua Concesión Francesa, se alza el Edificio Wukang.
La puerta que también es salón
Templo del Buda de Jade
Resumen de esta parada
El monasterio no tiene vestíbulo. A pie de calle se levanta el Salón de los Reyes Celestiales, que hace a la vez de puerta principal: tres vanos, el central dedicado al Vacío y los laterales a lo Sin-forma y lo No-hecho. Dentro, Maitreya mira hacia la acera y, a su espalda, Weituo, con armadura dorada y maza, vigila el interior. Esa fusión de puerta y primer salón es propia de este templo, y tiene una explicación: la estrechez del solar.
Ese solar fue el tercer hogar de los budas. Primero estuvieron bajo una cabaña de paja en un descampado de Zhanghuabang, junto al ferrocarril Songhu; en 1900 se terminó junto a la estación de Jiangwan un templo de 33 mu, con cuatro patios en fila y 72 estancias, el primero que llevó el nombre de Templo del Buda de Jade. En 1918 el cuarto abad, Kecheng, consiguió el terreno de Anyuan Road, cedido por la familia de Sheng Xuanhuai, y como era maestro de la escuela chan Linji el templo pasó a llamarse Yufo Chan Si, Templo Chan del Buda de Jade.
Esta misma acera tiene su propio ritual de invierno. Desde 2009, el día de Laba, octavo del duodécimo mes lunar y fecha que se asocia a la iluminación del Buda, el templo reparte gachas gratis. En 2018 se sirvieron tres mil cuencos con cereales, semillas de loto, longan, ginkgo, dátiles, castañas y nueces; los primeros fieles, casi todos mayores, esperaban ante la puerta desde las cuatro de la madrugada, y la cola doblaba hasta Jiangning Road y Xinhui Road. En 2022 el reparto multitudinario se sustituyó por tres mil cuencos llevados a vecinos y residencias de ancianos. Ante esta puerta, la audioguía abre el recorrido con la historia de un monasterio que tuvo que apretarse para caber.
Un salón que caminó treinta metros
Gran Salón Daxiong Baodian
Resumen de esta parada
Tras el salón-puerta se abre una explanada envuelta en humo, con los quemadores de incienso y la gente apiñada ante el Gran Salón, el Daxiong Baodian. Ese vacío es el antiguo suelo del propio salón. Entre el 2 y el 16 de septiembre de 2017, el edificio de ladrillo y madera, levantado entre 1918 y 1928 y de unas 2.000 toneladas, se desplazó sobre raíles 30,66 metros hacia el norte sin sacar sus budas originales, y luego se elevó 1,05 metros. El patio casi duplicó su superficie.
El salón conserva su doble alero, su tejado a cuatro aguas con hastiales, sus tejas grises y sus muros amarillos. Dentro se sientan tres budas dorados, Sakyamuni con la rueda del Dharma en el centro, Bhaisajyaguru al este y Amitabha al oeste, flanqueados por veinte devas protectores; sobre la puerta cuelga la placa «Fo Dao Chong Xu», colocada en 1992. En la cara posterior, un gran relieve pintado muestra a Guanyin de pie sobre un pez-dragón en el mar, al joven Sudhana en sus 53 visitas, al Buda asceta en las Montañas Nevadas con un mono y un ciervo que le ofrecen fruta y flores, y dieciocho arhats en la base.
Delante, el Salón de Guanyin y las torres de la campana y el tambor, de teca recién trabajada, se levantaron tras el traslado; el primero guarda una Guanyin de bronce de época Ming con collares de abalorios. En el patio, la narración desvela qué cuenta el contraste entre la madera nueva y el salón centenario.
El buda pequeño que acabó en un parque
Salón del Buda Reclinado
Resumen de esta parada
En el Salón del Buda Reclinado descansan dos budas yacentes en la postura del león, con la cabeza apoyada en la mano derecha. El que capta primero la mirada es el grande, de 4 metros de mármol blanco en una sola pieza, traído de Singapur por Zhenchan, décimo abad del templo entre 1979 y 1995. Pero el que importa es el pequeño: el original de Huigen, de 96 centímetros, tallado en una sola pieza de piedra birmana y llegado en 1899.
Ese buda pequeño vivió el peregrinaje del templo. Durante la revolución de 1911, la tropa ocupó el templo de Jiangwan y los budas acabaron abandonados en un parque; el tercer abad, Hongfa, los llevó después a una casa alquilada en Maigen Road, la actual calle Huai’an, convertida en templo provisional. El solar de Jiangwan dejó de funcionar como templo y acabó destruido por los bombardeos de 1932, en la primera batalla de Shanghai contra Japón. Las fuentes no coinciden del todo en las fechas de esa destrucción y de la reconstrucción, y alguna habla de señores de la guerra en 1917.
Según la tradición documentada del templo, el segundo abad, Benzhao, discípulo de Huigen, había viajado a la capital y había vuelto con una colección completa del Longzang, el canon budista impreso por la corte Qing, que todavía se guarda en el pabellón de las escrituras. Le tocó ver después los budas a la intemperie y murió sin conseguir recuperarlos. Ante las dos estatuas, la audioguía cuenta por qué la más pequeña es la que guarda la memoria del templo.
El buda birmano de mármol llamado jade
Buda de Jade sentado
Resumen de esta parada
En el piso alto del sector norte, la Sala del Buda de Jade guarda la pieza que da nombre a todo: un buda sentado de 195 centímetros, tallado en un solo bloque de piedra blanca, de rostro sereno y ojos entornados. Representa a Sakyamuni en el momento de la iluminación, con la mano derecha tocando la tierra, y lleva incrustadas en el borde del manto y en el brazalete del brazo derecho piedras como jadeíta y ágata.
Su viaje empezó con la peregrinación a pie de Huigen por Wutai, Emei, el Tíbet y la India. A la vuelta, en Birmania, con los donativos de Chen Junpu, hizo extraer piedra y tallar cinco budas de distintos tamaños. En la escala de Shanghai los fieles pidieron quedarse alguno, y este fue uno de los dos que no siguieron hasta Putuo. Es una talla birmana de estilo Mandalay en mármol blanco: el templo lo describe como jade, y así lo clasifica la tradición popular china, mientras que un estudio académico de 2023 lo identifica como mármol birmano; una foto publicada en 1912 en una revista budista china lo atribuía incluso a «India-Ceilán».
Según la tradición documentada, en el primer mes lunar de 1953 el maestro chan Xuyun, con ciento catorce años según la cuenta tradicional, dirigió aquí un retiro de meditación de dos semanas; sus charlas a los meditadores se publicaron después, y esa misma primavera presidió la consagración del buda de jade. Ante la estatua, la última parada de la audioguía reúne el viaje entero y el episodio de aquella bendición.